Empoderando a los hijos al logro de sus metas

La enseñanza de vivir estableciendo metas promueve el orden en nuestros hijos

Vivir con metas en la vida le da dirección y sentido a lo que queremos lograr, el establecimiento de objetivos nos da seguridad de los pasos que queremos dar para la conquista de nuestras metas.

Es importantísimo tener una guía y orientación y de esta manera saber con claridad el rumbo que tomarán nuestros propósitos en la vida.

Las personas, la familia y las organizaciones exitosas trabajan bajo metas obteniendo resultados acorde a sus objetivos. Así mismo nos convertimos en seres capaces de movernos hacia el lugar deseado, de aspirar aquello que deseamos, de ser admirables por el logro de grandes proezas conquistadas.

El rol de los padres. Los padres jugamos un papel muy importante en el establecimiento de metas para nuestros hijos, de esta manera los talentos que los hijos poseen están direccionados hacia un fin concreto, lo cual da claridad, dirección, estabilidad, pero sobre todo canalizar su energía y dirigir todo su potencial para lograr todo aquello que se proponen.

El establecimiento de metas también forja la voluntad, valor capital en la vida que nos hace que las cosas en verdad se realicen, promueve la fortaleza, la determinación y la concreción de nuestros objetivos.

Es decir la fijación de metas que los padres podemos enseñar a nuestros hijos conlleva no solamente la fijación del propósito, sino que en esta tarea vamos formando valores agregados como la fortaleza que significa hacer el segundo esfuerzo, la templanza que significa apegarnos a la rigurosidad y despegarnos de lo fácil, frugal o poco importante.

La determinación forja el carácter en nuestros hijos de tal manera que al conseguir sus metas se comprueban a ellos mismos que pueden lograr todo lo que se proponen.

La enseñanza de vivir estableciendo metas promueve el orden en nuestros hijos definiendo el orden como el propósito de tener un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. El orden promueve la estabilidad, la orientación y dirección clara por lo tanto el ser humano puede vivir de una manera estable y satisfactoria con su vida.

Al tener propósitos y motivos significativos se despierta la energía interior llamada motivación, cuyo movimiento nos hace despertar con ánimo y nos incita a actuar siempre hacia adelante. Con pena vemos constantemente personas deprimidas por falta de motivación, lo cual tiende a desanimar a la persona y a vivir sin propósito, sin destino, sin sentido, e incluso con el deseo de morir.

Un padre sabe enseñarle a su hijo con amor y sabe detectar aquello que le motiva al hijo y así conseguir que avance en la dirección del magnífico potencial interno que posee para conquistarse a sí mismo y consolidar un futuro mejor.

Sabemos que es muy importante el lenguaje de motivación que nosotros utilicemos para el logro de sus metas, es necesario acompañarles, darles nuestra mano, guiarles paso a paso sobre lo que quieren lograr y cómo hacerlo para inyectarles la confianza de que por supuesto son capaces de lograrlo si se atreven.

Es importantísimo primero generar una plataforma de autoestima, confianza y seguridad para luego sobre ella construir las posibilidades de conquistar las metas que se fijen.

Contar con metas nos proporciona diversos beneficios:

• Nos dan una razón de cexistir

• Conduce al individuo a ser más humano cuando trasciende

• La persona se da a la tarea de despertar y desarrollar su propio potencial

• Propicia un estado de salud y vitalidad

• Genera una actitud proactiva y responsable ante la vida

• Fortalece la voluntad y enfoque al logro

• Vive con mayor conciencia hacia la plenitud

• Promueve prosperidad y riqueza de manera integral

Establecer una meta nos lleva a la sensación del mayor alcance de nuestras capacidades transformándonos en nuestra mejor versión, cumpliendo con el mayor propósito de mejora y trascendencia en esto que llamamos vida.