Empresas confían que Iberoamérica no sea campo de batalla entre EEUU y España

POR CRISTINA CALLEJO
Las malas relaciones hispano-norteamericanas pueden llegar a perjudicar las inversiones españolas en Iberoamérica, según algunos analistas. Ése diagnóstico lo ha realizado la Cámara de Comercio Americana, aunque no coinciden con ella ni las empresas españolas, ni la CEOE, ni las Cámaras en Iberoamérica, al menos en lo que respecta a las inversiones que ha realizado el capital español en la zona.

Empresas y bancos con fuertes inversiones en la región, muy reticentes a la hora de realizar valoraciones políticas, coinciden al señalar que la fortaleza con la que se han instalado en Iberoamérica hace poco probable que las desavenencias políticas lleguen a influirles. Así opinan fuentes de Endesa, Unión Fenosa o Gas Natural. Más seguros se muestran los bancos: según fuentes del BBVA, «el pescado financiero iberoamericano ya está vendido».

Las grandes empresas estatales ya fueron privatizadas en los noventa y la gran tajada se la llevó el capital español. «La política no afecta a los negocios en EE.UU.: es un país serio», aseguran fuentes de Telefónica. Y, un caso paradigmático, el de Sol Meliá, cuya presencia es creciente en Estados Unidos a pesar de que sigue invirtiendo en Cuba, contraviniendo el embargo decretado por EE.UU. contra la isla.

PROMESA DE CONTINUIDAD

La semana pasada, en el VI Foro Lativex, las empresas con mayor presencia en Iberoamérica han destacado un factor importante: por primera vez desde que están allí la economía está creciendo a un ritmo pausado pero seguro. Se prevé que este año el crecimiento ronde el 5% en el conjunto de la región. Han reiterado coincidiendo con este foro, que su inversión tiene vocación de permanencia y de crecimiento. Después de esta pausa inversora a consecuencia de las crisis, se han comprometido a aumentar inversiones. Incluso hubo foto de Brufau con Lula. Además, el nuevo presidente de Repsol volvió a reiterar que Argentina continúa siendo su prioridad: invertirá cien millones de dólares en el gasoducto del norte del país. El negocio argentino supone para la empresa casi el 50% de su beneficio operativo.

Incluso Caja Madrid ha reactivado en México su carrera de inversiones internacionales: la entidad se hizo con el 25% de un grupo hipotecario del país iberoamericano.

No hay que olvidar que Iberoamérica ha sido, tradicionalmente, el «patio trasero» de EE.UU. Además, EE.UU. sigue siendo quien más invierte en la zona, aunque no en términos relativos: en relación con el PIB, España le gana en esfuerzos.

Fueron las empresas españolas las que se aprovecharon de las privatizaciones, precisamente de aquéllas que auspiciaron los estadounidenses en su afán liberalizador de todos los mercados. Todo parece indicar que el objetivo de EE.UU. era, más que la inversión, el acceso a materias primas y fuentes de energía sin trabas arancelarias, además de la reducción o desaparición de éstos para poder vender sus productos más fácilmente. Ello explica, según la Cámara Española en México, que los esfuerzos de EE.UU. se hayan orientado a la suscripción de acuerdos de libre comercio con muchos países iberoamericanos y que su máximo objetivo sea la liberalización de los intercambios en el continente.

Estas explicaciones y las declaraciones de las empresas no hacen desaparecer todos los temores sobre los posibles perjuicios que pueden sufrir las inversiones españolas en Iberoamérica. Algunos analistas consideran que mientras las compañías españolas invierten, las americanas, apoyadas en sus embajadas, intentan conseguir una gran influencia sobre los responsables de los organismos reguladores de los diferentes sectores para que se reduzcan las tarifas de interconexión y utilización de infraestructuras, con lo que se reducirá el retorno de la inversión a España.

Que las empresas españolas hayan modernizado las infraestructuras y las comunicaciones hace innecesario que lo hagan las estadounidenses. Éstas se están beneficiando de lo que ha hecho el capital español y lo están utilizando para captar nuevos mercados. Mientras los Gobiernos de España y de EE.UU. se han llevado bien, nos han dejado espacio. Ahora, la ofensiva de los «lobbies» empresariales puede acrecentarse, según los más críticos.

Ante estas opiniones, el Consejo Superior de Cámaras aún no se atreve a aventurar nada porque todavía no ha dado tiempo a que haya datos concretos sobre este asunto. A priori, su servicio de estudios apunta a que, al menos por ahora, no hay nada que temer.

LA POLÍTICA NO AFECTA A LOS NEGOCIOS

La Cámara de Comercio de España en Nueva York explica que aunque entre el Gobierno español y EE.UU. no haya relaciones, ello no afectará a las empresas españolas en Iberoamérica y tampoco a las inversiones que las empresas estadounidenses destinan a España. De hecho, según estas fuentes, nuestro país seguirá siendo atractivo para Estados Unidos, simplemente porque se trata de una nación estable y que disfruta de una moneda fuerte que, aunque encarece las inversiones, provoca que los retornos sean boyantes.

Considera que EE.UU. también seguirá atrayendo las inversiones españolas. De hecho, la Cámara adelantó que varias empresas están iniciando en este momento su desembarco en Estados Unidos. «Ahora es el momento idóneo de invertir en EE.UU. porque es un 30% más barato y, en estos movimientos, no están interfiriendo las cuestiones políticas», concluye. Si en el ámbito bilateral ocurre esto, la Cámara considera que las inversiones en Iberoamérica se verán aún menos afectadas.

EN MÉXICO LA SITUACIÓN SÍ HA VARIADO

La Cámara de Comercio de España en México -país que para muchas compañías se ha convertido en la puerta de entrada al mercado de EE.UU.- sí ha detectado que algo ha cambiado desde que Zapatero está en el Gobierno y, sobre todo, desde que retiró las tropas de Irak. Las empresas con las que más trata esta institución, las pymes, lo tienen ahora más difícil para entrar en el mercado norteamericano.

Sin embargo, no se han detectado este tipo de problemas en las grandes empresas que desembarcan desde Iberoamérica a EE.UU. pasando por México. Ni las constructoras, ni Gas Natural, ni Agbar, ni el BBVA, ni el Santander han sufrido dificultades. Con respecto a la posibilidad de que EE.UU. pueda iniciar una «ofensiva» de inversión sobre la zona, la Cámara española en México se muestra convencida de que ello no se producirá, dado que la naturaleza de la inversión de unos y otros es radicalmente diferente.

Las compañías estadounidenses han utilizado a México como país en el que deslocalizan su producción en busca de mano de obra barata. La vocación española ha sido la inversión en los sectores estratégicos de la economía, como la banca, las telecomunicaciones, petróleo, gas y combustibles fósiles.

Al margen de esto, la Cámara española en México alude a un factor que no hay que dejar de lado los Gobiernos que ahora rigen los destinos de prácticamente todo el subcontinente se caracteriza por su beligerancia contra la política de Bush, salvo algunas excepciones como los países centroamericanos o México.

La Cámara española en Argentina, por su parte, añade un aspecto más: «merece la pena recordar que las inversiones españolas no llegaron de manera exclusiva a América, sino que éstas han convivido armónicamente con los intereses norteamericanos, italianos, ingleses y de otros muchos orígenes y no hay nada que haga pensar en que esto pueda cambiar en el futuro».