Empresas eléctricas y reglas del juego

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La situación en que se encuentra el sector eléctrico luego de la devaluación que está enfrentando el país, y la alteración por parte del Estado de las reglas de juego, en virtud de las cuales se realizaron las inversiones, ha llevado a muchos a preguntarse si es posible que en la República Dominicana se dé nuevamente un fenómeno de racionamiento eléctrico como el que se vivió en décadas pasadas o de una situación similar de desabastecimiento como la de California en el año 2000, producto de desaciertos regulatorios. La pregunta subyacente es: ¿Soportará este sector la intervención del Estado tratando de que la devaluación no se transfiera a los precios frente a una industria con insumos importados y deudas en el extranjero? ¿Qué podemos esperar del suministro en los próximos meses? ¿Cómo va a aumentar el país sus exportaciones si no se invierte en el sector eléctrico? ¿En qué condiciones estará el sector para acompañar el ansiado crecimiento económico?

A nadie escapa la crítica situación económica del país. Sin embargo lo último que tenemos que hacer es llegar al deterioro de los servicios en general y de la industria eléctrica en particular. Si no se permite un autofinanciamiento de los servicios, tal como indica la Ley Eléctrica, los costos que deberá enfrentar la población serán indudablemente mucho mayores, ya que afecta la calidad de vida y la posibilidad de sustentar una mejora en la actividad económica. Da la impresión de que existiera en las autoridades un falaz convencimiento de que las empresas de generación van a lograr subsistir con ingresos que cubran sólo sus costos variables.

Pero la pregunta es hasta cuándo van a lograr “aguantar” esta situación. No nos extrañemos que nuevas empresas caigan en incumplimiento en los próximos meses al no poder enfrentar sus vencimientos de capital o intereses de sus deudas contraídas en el exterior, por esta acción del Estado. Es alarmante ver cómo se destruye un sector pujante y vital como este, incumpliendo las más elementales reglas de juego que se elaboraron cuando se clamaba por inversión en el país (ya sea local o extranjera).

El notable desarrollo y modernización de este sector ha demostrado que las políticas económicas bien orientadas, con fuerte participación de los actores privados y desarrollo de un libre mercado competitivo producen mayor bienestar a la población. Los logros están a la vista; pero a pesar de todo ello, el sector está alcanzado por una ola de opinión pública que `demoniza` a las empresas privadas con preconceptos como que `estas empresas han ganado muchísimo dinero`.

Claramente los resultados económicos de la generación eran malos en 1999, con muy pocas plantas disponibles y una oferta que no satisfacía la demanda. Los problemas radicaban en que no era posible recuperar la inversión, intensa en capital, sin reglas de juego claras que permitieran la recuperación del capital invertido.

Hoy la situación es mucho más favorable desde el punto de vista de la generación, ya que la oferta supera la demanda, habiéndose adicionado al sistema unos 1000 megavatios nuevos. La situación se vuelve más compleja desde el punto de vista del pago de esta energía, ya que se suman a estos problemas enunciados los efectos de la devaluación y de la intervención del Estado, las señales económicas parecen no permitir la recuperación de todos los costos de los generadores.

Con este escenario el sector se pregunta ¿Existe conciencia de las consecuencias y el enorme daño que se hace a la confianza del inversor frente a la inseguridad jurídica producida por la alteración de las reglas de juego? ¿Hay conciencia del enorme daño económico que se produce al inversor al no permitirle recuperar los costos? ¿Cuál es la dimensión de deterioro que está sufriendo el sector eléctrico al no contar con recursos suficientes para hacer frente a sus gastos operativos y de mantenimiento? ¿Acompañará un sector eléctrico deteriorado la evolución de la demanda eléctrica en una futura recuperación económica? ¿Es necesario acercarse a escenarios de incertidumbre en el abastecimiento para que se tomen las medidas adecuadas que eviten repetir los cortes rotativos de años pasados? Estamos apenas a tiempo de corregir el rumbo.