En “Diva”, Paloma San Basilio
destaca elegancia y calidad

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La artista española dejó emocionantes impresiones en sus dos conciertos del pasado fin de semana en Santo Domingo

POR JORGE RAMOS C.
“Eso es lo que se llama una auténtica diva”, “que artista”! “que elegancia”, eran algunas de las tantas expresiones de elogio y admiración que se escucharon el viernes en la sala grande del Teatro Nacional Eduardo Brito, para rendirle tributo a una de las voces más hermosas de la canción hispana: Paloma San Basilio.

La artista española se paseó horonda por todo el escenario durante casi dos horas con un exquisito repertorio de canciones conocidas y algunas de su nueva producción titulada “Invierno sur”, ante las continuas ovaciones del público que llenó a plenitud el auditorio con capacidad para 1.500 personas.

Paloma voló por todo lo alto con su estilo, elegancia y calidad vocal desde las 9:15 hasta las 11:05 de la noche. Inició su actuación con temas románticos e inolvidables como “Beso a beso…dulcemente”, “La hiedra”, “La fiesta terminó”, “Quiéreme siempre” y “Meditrráneo”, de su compatriota Joan Manuel Serrat, versión a la que puso mucho sentimiento.

Acompañada de seis músicos y dos coristas, la cantante madrileña lució tres elegantes vestidos de colores azul, anaranjado y gris con brillo, que reflejaban su cuidada silueta a pesar de sus  56 años de edad.

Los espectadores aumentaron sus emociones cuando San Basilio entonó la canción “Nadie como tu”, seguida del tema rítmico “Juntos”, y de sus éxitos “Porque me abandonaste”, “Cariño mío”  y “Demasiada herida”.

Del nuevo disco interpretó “Inolvidable”, “Río”, “Será que hoy” (de Atmando Manzanero) e “Invierno sur”, este último autoría del alemán Hans Zimmer.

El público se puso de pies varias veces durante el concierto “Diva”, pero la emoción aumentó cuando la artista cantó “Volaré”, de Andrea Boccelli, demostrando sus grandes scualidades vocales y el gran dominio esceénico que la caracteriza en estos 33 años de carrera artística que le han merecido el favor de sus admiradores en muchos países del planeta.

Lo mismo sucedió cuando hizo su versión de “No llores por mi Argentina”, al recordar los éxitos que cosechó con el musical “Evita”, protagonizado por ella en 1985 y que recorrió muchos países coronada de las más sonadas aclamaciones.

Los fuertes apalusos volvieron a vibrar en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito, cuando Paloma San Basilio improvisó a capella un par de estrofas del merengue de Juan Luis Guerra, “Ojalá que llueva café”.

Faltando pocos minutos para las 11:00 de la noche, la artista ibérica  se despidió de su público, pero salió inmediatamente para vocalizar las dos composiciones que cerrarían el concierto a las 11:05, sus hits “Alfonsina” y “Luna de miel”, dejando entre los asistentes una maravillosa impresión de calidad, profesionalidad y elegancia tras una larga ausencia de ocho años de nuestros escenarios. Sencillamente, “la espera valio la pena”. Queda mucha Paloma por volar!.

Cositas

La parte cómica de la noche la puso el mariachi Perla Caribe, y no precisamente porque contaran chistes.

Los músicos que actuaron como contrparte casi en el foso del escenario, eran empujados por las cortinas cual si tuvieran abancicos detrás.

Los diez minutos de su presentación, fue una lucha constante de ellos tratando de echar hacia atrás las cortinas, acción que provocaba las risas del público en medio de las cinco interpretaciones canciones de la cantante Lupita Ruiz.

Un verdadero caos significó para los conductores el parqueo en el Teatro, debido a que están instalando las casetas del Feria del Libro y los espascios se han reducido considerablemente en toda la Plaza de la Cultura.

Resultó traumático para muchos conseguir donde estacionarse. Algunos amenazaban con dejar sus vehículos en medio de las vías, pronunciando toda clase de improperios.