En Almería  construyen invernaderos de madera desde hace  unos 45 años

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Aunque para Carlos Gardel “20 años no es nada”, para Juan José Berenguel Andújar, 40  tampoco lo son sembrando semillas para hacer parir la tierra en Almería, España.

“Yo soy agricultor, hijo de agricultores y nieto de agricultotres. Tuve la suerte de poder estudiar y de hacer la carrera de ingeniero técnico agrícola en la Universidad Almería, España, pero siempre he seguido siendo agricultor”.

Ese testimonio lo dio Berenguel Andújar durante una reciente visita al país, acompañado del profesor Samuel Túnez Rodríguez, de la Universidad de Almería y quienes contaron a productores dominicanos sus experiencias  en la producción bajo ambiente controlado.   El desarrollo de los invernaderos en Almería se inició hace aproximadamente   45 años, cuando se hicieron las primeras experiencias con la validación de la tecnología de las láminas de plástico y ha sido una continua evolución y perfeccionamiento del invernadero tipo Almería y de la producción, con la mediación de nuevas innovaciones tecnológicas, principalmente de las semillas, operación de variedades híbridas resistentes a enfermedades y virus.

Una gran innovación tecnológica que nos permitió llegar a mercados cada vez mas lejanos, fue la aparición del tomate con el gen larga vida, que permite una conservación en el tiempo del mercado y que estamos exportando  hasta a Rusia, e incluso hemos exportado a EEUU, pero el mercado americano es muy complicado, sostiene Berenguel Andújar. En Almería hay en producción unas 30 mil hectáreas en invernaderos, fundamentalmente de tomate y pimiento, y en un segundo escalón un grupo de cucurvitáceas (calabacín, pepino, melón, sandía, judía) y algo de cultivo de plantas de flores (ornamentales y claveles). La superficie media de estos invernaderos es de una hectárea y media, pero hay agricultores que tienen 5 mil metros (media hectárea) y hay sobre 4 hectáreas, que son pocos. No son dimensiones mayores, debido a que el cultivo en invernaderos es complejo y hay que tener un control exhaustivo de la producción. Dimensiones superiores a esas parece que se escapan del control, tanto de mano de obra, como de seguimiento de las plantas, volúmenes de producción, etc. 

Evolución invernaderos.  Desde el inicio se fue    simplemente aprovechando la tecnología y el conocimiento del agricultor de la zona que cultivaba la vid en parra, poniéndole esa lámina de plástico que apareció en los años 60 del siglo pasado sustituyeron las parras por postes de madera y pusieron el plástico en esa estructura de alambre y madera. Ha ido perfeccionándolo y la lucha continua que tenemos allí, con el gran inconveniente a la producción que tenemos con los vientos de 50 a 100 kms. por hora, aunque no llegan a huracanes. Se ha conseguido aumentar la resistencia al viento, utilizando básicamente alambre, tensándolo y colocando el plástico entre las dos mallas de alambre que se crean en esa estructura. Posteriormente, cuando el poder adquisitivo ha ido consiguiendo, a través de los invernaderos artesanales, se ha sustituido la madera por materiales de mayor resistencia, como pueden ser los tubos de hierro y vigas de tipo IPN.

    Ante la necesidad de aumento de la producción que se da dentro del invernadero, necesitamos más altura de dos a dos y medio metros y actualmente estamos en el orden de los 5 metros de altura, y como consecuencia  se necesitan mejores materiales y de mayor resistencia por esa altura. También por la aparición de las plagas de virus ha habido que colocar malla anti-insectos en las ventanas de refriceración del invernadero, las cuales son muy tupidas y van disminuyen la ventilación dentro de la estructura; como consecuencia ha habido que subir la altura del invernadero para tener mayor volumen de aire dentro de esa estructura, para que no se produzcan situaciones de excesos de calor, humedad y demás en el manejo de esa estructura. Aparecieron invernaderos  tecnológicos, como los tipos de cristal y multitunel (industriales), los cuales no han dado el resultado esperado. La experiencia es que no son más rentable que el invernadero tipo de Almería, construido en las mismas condiciones que uno de tipo industrial de altura y de manejo de climatización dentro del invernadero. Ese invernadero de acero y la cubierta de plástico. La producción a cielo abierto no es tan rentable, como la de invernadero, por las plagas y los virus.