En cada sorbo, un poco de Bidó

POR MARÍA MERCEDES 
Cada imagen de porcelana es un retrato del talento y la creatividad que por años le ha entregado a su pueblo el maestro del pincel Cándido Bidó. Para su satisfacción, esta vez regala a los amantes de la cultura y de las artes plásticas en especial, unas hermosas tazas de café, en las que usted podrá servir con mucho amor esta bebida que tanto gusta a los dominicanos, pues esos cuadros en miniatura se convierten en la parte estética de un objetos de uso familiar.

Se trata de la colección “Arte café”, que desde hace tres años Casa Cuesta pone a disposición del país. Sin duda, para los clientes de esta tienda la noticia fue bien recibida. La muestra es que anteayer, cuando se realizó la presentación formal de las tazas, se congregaron en el centro comercial desde antes de la seis de la tarde para participar en la actividad y ser los primeros en adquirir esas obras de arte, que alegrarán sus vidas cada vez que las vean.

El acto formal, inició con la palabras de bienvenida pronunciadas por Karina Campusano, sub-gerente administrativa de Casa Cuesta, seguidas de las de Alejandro González, vicepresidente ejecutivo de Centro Cuesta Nacional, quien dijo que era un honor presentar la tercera colección “Arte café”, con el permanente propósito de expandir y apoyar el arte dominicano a todos los niveles del territorio nacional, a través de creativas y exclusivas ediciones de porcelana.

La colección se inspira este año en los colores azul, naranja, amarrillo y rojo, madres y mujeres, propias de la época y características del gran maestro Cándido Bidó. La serie consta de cuatro tazas de café con sus platos, cuatro platos y para seguir ampliando el proyecto, la innovación de este año es el cenicero, expresó.

Un detalle muy importante a destacar es que por primera vez los platos que acompañan a las tazas de café no son iguales, por lo que al obtenerlas tendrán en total ocho obras diferentes. Recordó que el primer artista seleccionado de esta serie fue Dionisio Blanco, y el año pasado fue el maestro Guillo Pérez.

La crítica de arte, Marianne de Tolentino, al referirse a las tazas afirmó “Nos alegramos que el gran amigo Cándido haya sido el elegido de este año, porque sabemos cuánto él ha saboreado esta colección”.

Expresó que desde hace más de 20 años, el Maestro de Bonao se interesa por la cerámica, cultivando a la vez formas y ornamentos, al tiempo que ha estimulado decenas de artesanos a trabajar la arcilla y a vender sus productos.

“Una taza parece algo muy sencillo, pero existen reglas precisas del volumen, el diámetro, la calidad del borde, sobre el cual se posan los labios, así como el interior de la taza que debe conservar el calor. De igual forma, hay indicaciones para los platicos, que en las grandes colecciones cobran tanta importancia como las tazas. No hay que hablar de los platos para dulce que a menudo se cuelgan en la pared”, indicó.

“Sabemos que ya es una tradición, cada mes de mayo, al aproximarse el Día de las Madres, surgirá una nueva serie de tazas y platos y platos de postre, adornados con exquisitos motivos característicos de los temas de un artista dominicano. Nos alegra que Santo Domingo haya ingresado al círculo de países que encargan a sus artistas obras especiales susceptibles de ser difundidas por todos”.

Significó que en esas tazas, Cándido Bidó pintó paisajes tropicales, donde el mar alterna con los campos floridos, debajo de un cielo impresionista, “que por cierto muestra una cierta evolución en el color. Son también bodegones excelentes en su composición, que desplegan flores, frutas y peces”.

“Cuando él pinta se entusiasma: es la inspiración que le dicta las formas, los colores, los elementos que va a colocar. No hay pautas para la emoción. En cuanto a la figura humana, le fascina pintar cabezas y rostros femeninos, de rasgos típicamente caribeños, de hermosura clásica en su mestizaje”.

En su intervención, Cándido Bidó, quien es pintor, escultor, ceramista, promotor y propulsor cultural, agradeció a Alejandro González por apoyar la idea de regalar a los dominicanos tazas con el arte de sus pintores.

En tal sentido, aseguró que siempre quiso que su pintura llegara a toda la sociedad, “por eso pinto las cosas y las gente de mi país. Esas tazas permitirán que mi arte llegue a más hogares, y a otro público.

“Son alrededor de 40.000 piezas, todas con un diseño diferente, pero con el color característico de mis obras, incluyendo los temas de maternidad en los que tanto me he destacado”.

Culminada sus palabras, los presentes no tardaron un segundo para dirigirse a las áreas donde fueron colocadas las tazas. Eso hizo que los pasillos quedaron estrechos y que fluyera un movimiento poco usual.

A la actividad también asistió el artista Danny Rivera, quien se encuentra en el país para participar junto a Sonia Silvestre y al maestro Jorge Taveras en un espectáculo dedicado a las madres el 25 de este mes en el Maunaloa, cuyos fondos serán destinados a la realización de la Plaza de la Cultura de Bonao y al taller de niños del Museo Cándido Bidó.

Al momento de hacer las tomas fotográficas le preguntamos a Alma Valverde de Henríquez, por qué compraba la colección de Bidó, a lo que muy emocionada respondió que las compra porque le fascina la pintura de Cándido Bidó “Además ya es una tradición venir a comprar las tazas de los artistas dominicanos”.

No sólo las mujeres fueron a comprar las tazas de Bidó. Félix Gontier y Octavio Amiama expresaron que fueron a comprar las tazas porque “somos amigos de Bidó y apoyamos su arte y talento”.