En confrontación con los entornos

En respuesta a reclamos ciudadanos, la Policía Nacional combate rutinariamente el exceso de ruidos emitidos por aparatos musicales que animan diversiones a costa de la paz y tranquilidad que hacen desaparecer. Contra esa contaminación ambiental sobre la salud física y emocional de ciudadanos ajenos a festejos de trasnochadores debería proceder también la justicia directamente para dar contundencia a la imposición de respeto a las vecindades. La rutinaria incautación que la Policía aplica a equipos no extirpa con efectividad la permanencia de este mal derivado de un vacío de normativas urbanas o de recta aplicación que eviten persistentes mezclas de actividades contrapuestas.

Explotaciones comerciales formales e informales aparecen interactuando con hogares, iglesias y hospitales. Trastornadores colegios privados sin acceso organizado. Espacios públicos invadidos por operadores de mecánica y otros oficios que impactan a vecinos y transeúntes. Industrias que degradan entornos en choque con asentamientos de familias a veces con manejo de sustancias inflamables y explosivas que originan desastres periódicamente. Existe también el perjuicio de la depreciación inmobiliaria causada por negocios de magnitud con tráfico de mercancías y público que surgen por donde antes había paz y orden. Súbitos focos de trajines y estridencias que ponen a valer menos edificaciones de alto costo.

Conciliación para empleos

La sociedad ha esperado por demasiado tiempo la creación mediante ley de condiciones que faciliten el ingreso de jóvenes a la vida productiva, estando estos dramáticamente afectados por falta de colocación para ganarse la vida, desocupados con la tasa más alta como segmento de la nación. Ningún desacuerdo sobre tratamiento fiscal a los empleadores debería demorar el proceso de allanar el camino hacia el aprovechamiento de la mano de obra con más tendencia a emigrar.

En el propósito de legislar para tal fin deben aparecer conjugadas la decisión oficial de auspiciar la aceptación del empleo juvenil con exenciones impositivas y alguna otra flexibilidad para los patronos; y la posición pro activa que en el marco de la “responsabilidad social corporativa” obliga a la iniciativa privada a facilitar el desarrollo humano.