En el abismo de la desglobalización

En el abismo de la desglobalización

Fernando Álvarez Bogaert.

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A Franklin García Fermín y Silvio Carrasco Rodríguez

En este artículo de la serie abordamos las oportunidades que tiene la República Dominicana ante un inminente proceso de desglobalización.

Veamos: la guerra entre Ucrania y Rusia enmarca y refleja otras debilidades de la globalización: la dependencia de mercados internacionales para las materias primas necesarias para la alimentación. De hecho, se habla que, actualmente, el mundo se encuentra ante un posible desabastecimiento alimenticio.

Nuestro país posee ventajas amplias que pueden resultar de gran utilidad. Cuenta con una posición estratégica en donde puede sacar ventaja de la proximidad económica y proximidad geográfica que lo caracteriza, al situarse en el ombligo de América y poseer una economía estable con escenarios políticos seguros.

Con este proceso de desglobalización las grandes compañías están migrando de una posición Offshoring (lejos-de-sus-costas) – que utilizaban, buscando ventajas competitivas de mercado, producción, costos y gastos, dado que la cadena de suministro funcionaba como una maquinaria ajustada y sin inconvenientes- a una posición “Onshoring” (en-las-propias-costas) o “Nearshoring” (cercana-a-sus-costas) para prevenir posibles complicaciones de interrupciones en la cadena de suministros.

Le invitamos a leer: En el abismo de la desglobalización (parte 1)

Ante esta situación el país puede sacar mayor provecho, invirtiendo en infraestructura y explotando el potencial que posee de convertirse en mayor exportador de bienes y servicios.

¿Qué debemos hacer?: Para aprovechar, adecuadamente, debemos invertir en tres grandes frentes: Educación, Infraestructura y Tecnología.

Ya en otros artículos, subrayamos, la necesidad de realizar alianzas estratégicas con entidades de renombre, como McKinsey, que ya tiene acuerdos con la PUCMM y el Instituto Tecnológico de Bombay de la India, pendiente de acuerdos.

Con este enfoque se debe abordar la inversión en educación, enfocada en lo que, realmente, necesiten las empresas y orientarla hacia una mayor y mejor tecnificación de la mano de obra.

Dentro de la necesaria inversión en infraestructura, un punto de mediano plazo, no significa que el país no pueda ir tomando partido de manera inmediata de su posición estratégica, que nos da acceso (en solo 3 o 4 días) a 120 millones de consumidores potenciales de la costa este de los Estados Unidos, podemos ir aprovechando en lo que se hacen las inversiones necesarias de puertos y el desarrollo de una zona especial, tipo Shenzhen en China, que se enfocaría a la producción y desarrollo de productos y servicios destinados a la exportación, con la implementación de un salario diferenciado que los haga más competitivos.

Con la reconstrucción de puertos más cercanos la alta ventaja geográfica que ya tiene el país, se duplicaría.

El último punto que se debe reforzar es el acceso y desarrollo de las tecnologías, para estar a la altura de las circunstancias actuales y volvernos más competitivos.

Un elemento adicional que ya hemos tratado, es el empoderamiento y la necesaria transformación. Estamos convencidos que, con un nivel de empoderamiento general, involucrando a los distintos actores de la sociedad dominicana como agentes de transformación podemos lograr las metas establecidas de convertirnos en la Fábrica de América.

¡Sí podemos y sí debemos!

Puede leer también: En el abismo de la desglobalización (parte 2)

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