En el día del agua

Ayer fue el Día Mundial del Agua, pero no fue una jornada para festejos y celebraciones sino para llamar la atención sobre lo que ocurre con un recurso que se agota a un ritmo tan rápido que resulta aterrador. En República Dominicana, por ejemplo, en cinco provincias –San Juan, Azua, Baoruco, Pedernales, Montecristi y Valverde– la demanda de agua para sus distintos usos (consumo humano, agropecuario, industrial, turístico y ambiental) supera la disponibilidad en mas de un 100%, en tanto en otras 18 el ritmo acelerado en que crece su demanda ya se aproxima a la disponibilidad, según estudios de que dispone el experto en manejo de agua Gilberto Reynoso. “Es necesario sacudirnos de la indiferencia sobre el agua, ser conscientes de la gravedad del problema del agua…”, nos advierte el especialista con vehemencia, pues el agua no solo es un recurso estratégico básico para el desarrollo sino el sustento imprescindible de eso que llamamos vida en todas sus expresiones y manifestaciones. ¿Es eso algo tan difícil de entender? Lamentablemente, la respuesta a esa pregunta es afirmativa, y no solo por culpa de la indiferencia que nos mantiene de espaldas a una amenaza tan seria a nuestro futuro y el de nuestros descendientes. Ahí entra también en juego la irresponsabilidad de los políticos, y sobre todo el populismo al que algunos le han cogido tanto gusto. Es el caso del alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, quien precisamente en el Día Mundial del Agua (¿habrá sido a propósito?) anunció la celebración de la quinta versión de Güibia Semana Santa 2016 en el Malecón, donde se instalarán doce piscinas, haciendo caso omiso a una petición de la Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Iglesia Católica de que este año, debido a la fuerte y prolongada sequía que afecta al país, no coloque esas piscinas, porque con ellas desperdicia 114 mil galones de agua necesarios para otras actividades.