En El Dique una cañada es peligro que ya quitó una vida

p1

Los residentes del sector El Dique, en el ensanche Ozama, Santo Domingo Este, se quejan de una cañada que cuando llueve se vuelve un peligro y en la que incluso pereció un niño.
Rosa Palmiro expresó que cuando llueve se rebosa de agua sucia y arrastra todo lo que encuentra a su paso.
Dijo que cuando empiezan las primeras gotas o con solo nublarse, las personas que viven en los alrededores se sienten atemorizadas, porque baja con mucha corriente y temen que ocurra otra tragedia.
Llamó al Ministerio de Obras Públicas para que sanee de una vez por todas la cañada, que desempeña la función de desagüe pluvial.
De su lado, Rosa de la Cruz advrtió que hay que ponerle atención, porque además de ser un peligro por sí misma, es utilizada como vertedero.
Pero no es ese el único problema, Rodolfo Ramírez manifestó que la corrupción en esa demarcación va en aumento, porque en cada esquina hay una maquinita tragamonedas, una banca de lotería y un colmado con un ruido permanente.
Enfatizó, que las maquinitas tragamonedas causan un daño grandísimo a los jóvenes y adolecentes, porque todo lo que consiguen es para jugar con la esperanza de sacarse más dinero, y que eso lo que hace es aumentar el índice de pobreza y hasta la delincuencia en la comunidad.
Dijo además que ese vició envuelve tanto a la población adulta como “a la que sube”, que las autoridades no hacen nada y los dueños de esos negocios lo que piensan es “en llenarse los bolsillos”.
Ramírez denunció que la falta de agua potable es otro problema que afecta a ese sector, porque llega dos veces por semana y que cuando toca es con poca fuerza y no da para el abastecimiento de toda la población.

Manifestó que necesitan que le pongan verjas al parque y a la cancha de El Dique y vigilancia policial, para controlar el bullicio y un sin número de eventualidades desagradables que ocurren a altas horas de la noche.
Afirmó que el ruido es intolerable en la madrugada y que no pueden dormir y al día siguiente hay trabajo.

Como estos, otros comunitarios corroboran los problemas denunciados y claman a las autoridades acordarse de que son seres humanos que tienen derechos que deben ser respetados.
Recordaron que la cañanada, la falta de agua, la violencia, la corrupción representada en los juegos de azar y la falta de empleos son sus principales males y pidieron al Gobierno hacerles frente.