En el Museo de Arte Moderno

En la primera planta del Museo de Arte Moderno aún se mantiene abierta al público la excelente exposición titulada “Man Ray, renacentista del siglo XX”, integrada por 83 obras, entre fotografías, esculturas, instalaciones y collages, permitiendo a los amantes del arte contemporáneo en Santo Domingo el disfrute y conocimiento de la producción y la  trayectoria de uno de los artistas más geniales, originales y creativos del pasado siglo.

La presencia de la obra de Man Ray en nuestro país se puede definir como la realización de uno de los grandes sueños compartidos por artistas, coleccionistas y estudiosos de la modernidad artística occidental que han tenido que esperar más de ocho décadas para poder apreciar y confrontar directamente las ideas y resultados estéticos del único artista norteamericano que compartió escenarios y contextos con artistas  europeos de la talla de Pablo Picasso, Marcel Duchamp, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Joan Miró y Max Ernst, entre otros no menos importantes, a quienes retrató con su cámara durante su estancia en París en las primeras cinco décadas del siglo XX.

En dicha muestra, organizada por el Ministerio de Cultura y el Museo de Arte Moderno, figuran algunas de las obras de mayor importancia de Man Ray, muchas de ellas, piezas únicas, realizadas por el artista norteamericano en Nueva York y París. Asimismo, la presencia de la obra de Man Ray en Santo Domingo tiene mucho que ver con los esfuerzos y el entusiasmo extraordinarios desplegados por María Elena Ditrén, directora del MAM, y por la curadora española Marisa Oropesa, quien ha estado a cargo del comisariado de esta magnífica exposición.

Al respecto, María Elena Ditrén ha declarado que “exhibir en nuestro país tan importante colección ha sido posible gracias al auspicio de las embajadas de Estados Unidos y Francia en República Dominicana, quienes sistemáticamente han dado muestras de solidaridad en la producción, realización y desarrollo de actividades y el emprendimiento de acciones que han contribuido a estrechar los vínculos culturales y el diálogo entre nuestros países”.

Asimismo, la directora del Museo de Arte Moderno agradeció a los coleccionistas que generosamente han cedido las obras que forman parte de la muestra, así como al Banco Popular Dominicano, Orange Dominicana, Empresas Corripio y los Amigos del MAM, por patrocinar tan importante evento “que incluye innovadoras y clásicas fotografías, esculturas y dibujos que nos han permitido confrontar y disfrutar las facetas menos conocidas de este artista revolucionario que, además de fotógrafo experimental y sumamente original, fue también pintor, cineasta y escultor excepcional”.

Tal como sostiene Marisa Oropesa, “Ya en los años veinte se integra perfectamente en la vanguardia parisina y sigue siendo el Man Ray dadaísta en el que se había convertido en Nueva York junto con Marcel Duchamp, podríamos incluso hablar de un Man Ray pre dadaísta en su primera época. Sin duda, sus primeros años en París (1921-1940) fueron los más fructíferos que vivió como creador, su imaginación y su capacidad intuitiva hizo que fuera dadaísta, surrealista, fotógrafo mundano, fotógrafo innovador, creador de objetos, pintor, cineasta, colaborador de distintas revistas, cronista excepcional de París”…

“Como fotógrafo de moda es sin duda el fotógrafo del glamour, pero a pesar de parecer un tema banal, sus fotografías de moda y publicidad son todo menos frívolas. El estilo Man Ray está impregnado en todas ellas, hace posar a sus modelos junto con obras de arte, como  esculturas de Giacometti o Brancusi o junto a obras de arte griego clásico y junto a  pinturas de Picasso o Picabia. Sus modelos y cómplices son personajes ya míticos como Poiret, Chanel o Lanvin, Peggy Guggenheim, la vizcondesa de Noailles o su amante Meret Oppenheim”…

Man Ray (Emmanuel Radnitzsky) nace el 27 de agosto de 1890 en Filadelfia. A los siete años, su familia se traslada a Brooklyn, Nueva York. En 1913, tras su matrimonio con la escritora belga Dona Lacroix, se instala en una comunidad de artistas de New Jersey. En ese mismo año, visita “The Armory Show”, primera exposición de arte moderno presentada en los Estados Unidos, donde descubre la obra de Marcel Duchamp, especialmente su pintura titulada “Desnudo bajando una escalera” que resultaría fundamental para su plena identificación con las poéticas capitales de las primeras vanguardias del siglo XX.

En 1915, compra su primera cámara fotográfica, se instala en Manhattan y sorprende con la invención de una técnica revolucionaria que consistía en utilizar una pistola de aire para pintar. Su instinto creador le hizo llegar al “objeto-cuadro” una nueva forma de expresión  y recursividad conceptual a través de la cual pone en abismo la función habitual de  los objetos. En ese mismo año realiza su primera exposición individual en la Daniel Gallery de Nueva York. Conoce a Marcel Duchamp y a Francis Picabia. Juntos forman el “Dada neoyorquino”.

En 1920, junto a K. Dreier y Marcel Duchamp, funda la “Société Anonyme”, una compañía que gestiona todo tipo de actividad cultural vanguardista, tales como exposiciones, publicaciones, instalaciones, películas y conferencias. En 1921, se traslada a París, instalándose en el barrio bohemio de Montparnasse, entrando en contacto y colaborando estrechamente con los artistas del movimiento surrealista. En París, realiza sus primeras obras experimentales: “rayografías” o “rayogramas”, fotografías sacadas sin cámara o imágenes abstractas obtenidas con objetos expuestos sobre un papel sensible a la luz y luego revelado.

En 1925, abandona el dadaísmo y participa en la primera exposición surrealista en la galería Pierre de París. Inspirado por su modelo y amante, Alice Prin, conocida como Kiki de Montparnasse, presenta la fotografía titulada “Le Violon d’Ingres” (1924). En 1927 se interesa por el cine de vanguardia y realiza películas experimentales, como “La estrella de mar”. En la década de los 30 perfecciona la técnica fotográfica de la solarización, produciendo la serie de las solarizaciones (negativos fotográficos expuestos a la luz) y sigue pintando en el estilo surrealista al mismo tiempo que publica varios volúmenes de fotografías y rayografías.

En 1936, participa en la exposición “Arte Fantástico, Dadá y Surrealismo” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En 1937, publica, junto con André Bretón, el manifiesto “La photographie n´est pas l´art”. En 1940, escapando de la ocupación nazi de París, se instala en Hollywood y Nueva York. En 1962, tras una cena juntos, fallece su fiel amigo Marcel Duchamp. En 1963 aparece su autobiografía titulada “Self-Portrait”. En 1973, el Metropolitan Museum de Nueva York organiza una retrospectiva de su obra fotográfica. En 1976, el 18 de noviembre, a los 86 años, Man Ray muere en París. Sus restos descansan en el Cementerio de Montparnasse, junto a los de su última esposa, Juliet Browner,  fallecida en 1991.