En el Neón: la música haitiana

POR MARIVELL CONTRERAS
Entre las cosas que hemos descubierto con tan solo alzar la vista y aguzar el oído es que aquí hay más música haitiana de la que percibimos y por supuesto, menos de la que debiera haber.También hemos descubierto que ésta forma parte de nuestra memoria musical, pero más indirecta que directamente.

Muchos de los merengues que hemos bailado, gozado y aplaudido a rabiar son composiciones haitianas adaptadas por artistas nuestros.

Por supuesto, los artistas dominicanos que se han alimentado de la música haitiana y la han convertido en nuestra son los más avezados y en consecuencia su trabajo ha llegado más lejos.

Entre los nombres que nos llegan rapidamente a la memoria está Johnny Ventura (Bobiné, má bobiné), Wilfrido Vargas (La medicina), Juan Luis Guerra (Mal de amores), Sergio Vargas (Oh Mariana), Diómedes (Esto se encendió) y su sola mención habla de que este encuentro, esta fusión entre los talentos creativos de aquí y las corrientes sonoras de allá ha dado muy buenos resultados.

Aquí nos acercamos a la música haitiana con cierto temor. Es como si esta nos fuera a chupar el cerebro y tuviéramos miedo de exponernos a tal peligro.

Pero, si nos dejamos llevar por ella –sin barreras- lo más probable es que terminemos moviéndonos como palmeras, aunque a una velocidad más lenta y cadenciosa.

Recuerdo que en mis días de infancia estaba muy pegada en el país una agrupación completamente haitiana denominada Los Diplomáticos de Haití y que inclusive se convirtió en un hit la canción La inflación es general y una con nombre de mujer que ahora se niega a mi petición de regreso.

También que hicimos mucha fiesta al ingreso del negrito y gracioso Felix Cumbé a la orquesta de Aníbal Bravo y que en un momento determinado todos queríamos comprar ese gatito.

Después de una inmersión total en la música haitiana, provocada por el estilo obseso en que mi compañero se entrega a las músicas del mundo, yo me siento preparada para entender la diferencia entre un tumbao de July Pie y uno de Sony Ovalles.

No por casualidad el Mayimbe Villalona es uno de los artistas más queridos en Haití; se sienten en su música. Como se sentían retratados en los tumbaos de Bonny Cepeda o en el sonido caribeño de Cuco Valoy.

Debo confesar que la intención de este artículo es pedir a los amantes de la buena música y a los que tienen el poder de decidir lo que la gente debe escuchar que no le cerremos el paso a los nuevos talentos haitianos que quieren elevarse artísticamente en nuestro suelo y que le den al público la posibilidad de atenderlos a través de la difusión.

Que no sea solo Radio Dos, que teniendo la oportunidad de poner solo música haitiana, pone mucha bachata y merengues.

El compa, el souk, el twobadou y el meringue que se produce al lado no es solo música haitiana, también es música caribeña y el reflejo de una isla con sonidos humanos comunes…