En el país del dispendio

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
Es un hecho indiscutible que en nuestro país dispendiamos recursos sin tomar en consideración el resultado negativo que tiene para la economía nacional en un país pobre que lucha, precisamente, para rebasar los límites de pobreza en los cuales se encuentra.  Los ejemplos brotan a granel, veamos:

En la provincia de Samaná se construyeron el aeropuerto de Arroyo Barril y el puerto del mismo nombre. Después de concluido ese hermoso pero pequeño aeropuerto, se determinó que no era muy seguro por su proximidad a la montaña de la parte norte y en lugar de construir el nuevo en el lugar donde está el privado de Portillo, zona verdaderamente turística, se edificó uno nuevo en El Catey, distante más de 40 kilómetros de la ciudad de Samaná y 30 de la zona de Las Terrenas, Cosón y Portillo. El muelle de Arroyo Barril, que inició con buen pie los cruceros turísticos, fue desestimado por los múltiples escándalos que protagonizaban los propietarios de taxis, autobuses y vehículos de los “tours operadores”. ¿Cuál será el destino final de estos dos elefantes blancos?

Cuando se estaba ampliando la autopista Las Américas, a un encumbrado político se le ocurrió, antes de llegar a la estación del peaje, construir una estación para el expendio de combustible y por qué no, un lujoso restaurante especializado en mariscos y cocina marina. La de expendio de combustible se mantiene precariamente, pero el restaurante todavía no ha podido abrir sus puertas, no obstante tener más de un año de terminado y amoblado.

Se calcula que en el país hay un déficit de más de 700,000 viviendas. Sin embargo, en la calle Lope de Vega, el edificio que construyó Baninter, una torre de veintidos pisos, continúa vacía y sin esperanza de ser habitada por el momento, mientras dure el proceso judicial. Asimismo, en la ciudad de Santiago, un edificio que se construyó para venderse al público durante el gobierno del doctor Balaguer, permanece semi-ocupado por conflicto entre el constructor y las personas a las que se les asignó.

Un ejemplo vivo de dispendio es el denominado Hotel El Prado, mole de unos veinte pisos que tiene más de diez años abandonado, al igual que una construcción aledaña al mismo. En el mismo Malecón, después del cine Múltiple, media cuadra de casas y edificios están completamente abandonadas. Igual suerte corrió El Jaragüita y frente a ese edificio demolido, el cascarón del Cine Triple.

El Estado Dominicano ha dejado abandonado la construcción del edificio de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales en la avenida Luperón al finalizar el parque Mirador. De igual modo, la Plaza de la Salud, uno de los centros médicos más modernos del área del Caribe, permanece con varios edificios a medio talle, cuando ya el Gobierno se apresta a la construcción  de la Ciudad de la Salud en Santo Domingo Norte. ¿No sería más lógico terminar definitivamente la Plaza de la Salud?

No tenemos luz, tampoco agua y ya el señor Presidente de la República dio el primer picazo para la construcción de la denominada Autopista Eléctrica. Si antes la luz no pudo viajar en una “carretera eléctrica”, ¿Podrá la energía transitar por esta autopista?

En la autopista Duarte sitio de La Penda, la Secretaría de Estado de Obras Públicas y Comunicaciones (SEOPC) está terminando una estación de peaje que suponemos será para cobrar de Santiago a Santo Domingo otros  30 pesos, o quizás 50 como vaticinan muchos. Sin embargo, unos pocos kilómetros más hacia el norte, en la entrada de Moca, un elevado y distribuidor para la Presa de Taveras y Moca duerme el sueño eterno, con más de seis años en estado de abandono y con unos muros New Jersey en los lados sin señalización, que han causado más de un accidente, sin que las  autoridades  de  la SEOPC intervengan  para  su terminación.

Los muelles y puertos son un desastre. La cantidad de cruceros turísticos que perdemos por falta de calado y de condiciones mínimas al parecer no interesan al Estado Dominicano, que encuentra más fácil cobrar impuestos que dejar de percibir entradas por concepto de turismo o de exportaciones, como es el caso del muelle de Manzanillo, principal utilizado para la exportación de banano orgánico, producto que somos los primeros en el mundo.

Los  recursos  invertidos  en  las  avenidas  de circunvalación lloran ante la presencia del Señor.  La avenida  Jacobo Majluta tiene más de ocho  años  en reconstrucción sin que se vea el día de su terminación. De la que se supone se construye en Santiago, sólo se observan trochas y pedazos de columnas para los elevados. De igual modo, la importante autopista San Cristóbal-Baní, luce un abandono total, poniendo en entredicho la palabra del presidente Fernández, quien afirmó que la misma no se detendría hasta su ejecución final.

Pero el colmo de los colmos es la carretera desde Las Lagunas (Villa Isabela) a El Castillo (La Isabela), primera ciudad del Nuevo Mundo, en donde el gobierno del doctor Balaguer hizo grandes inversiones en su reconstrucción por ser uno de los sitios históricos más connotados del país.

Esta carretera,  y los aproches de los puentes que se construyeron sobre los ríos Unijica y Bajabonico tienen más de quince años abandonados, al extremo de que ya el río Bajabonico se llevó el aproche sur del puente que se debió construir hace años. Pero poco importa, la propaganda gubernamental dice: “el país avanza, es pa’..”.