En el Palacio

En la estrategia de campaña del presidente Hipólito Mejía, a los periodistas se nos hace virtualmente imposible establecer la diferencia entre cuándo se está en un acto oficial o en una actividad política reeleccionista. La estrategia del presidente Mejía ha sido la de combinar ambas cosas. De esta manera, ¿cómo establecer el uso de recursos del Estado en la campaña política? Bueno. Por ejemplo, si el Presidente sale en caravana desde Santo Domingo a una jornada de inauguraciones de obras, es lógico suponer que los funcionarios que le acompañan viajen en sus vehículos oficiales, con gasolina y dieta cubierta por sus instituciones. Pero cada acto inaugural de una obra pública es una manifestación de respaldo a la campaña del candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Cada acto de inauguración de una obra pública es una abierta manifestación de respaldo a las aspiraciones continuistas del Presidente Mejía, pues allí se manifiestan los simpatizantes y activistas perredeístas, algunos de los cuales son transportados en vehículos oficiales o autobuses privados previamente contratados. Un funcionario gubernamental reconoció que resulta “difícil, para no decir imposible”, separar una cosa de la otra. “La reelección del presidente Mejía tiene que apoyarse en lo que el gobierno ha hecho, porque nosotros no podemos ir a prometer cosas”, me dijo ese funcionario en el reciente recorrido presidencial por poblaciones del suroeste del país. “No podemos evitar, tampoco que ¡espontáneamente!, los perredeístas vengan a respaldar su candidato. ¡Eso era lo que hacía Balaguer!”, me dijo con firmeza. Pero le recordé que esas precisamente eran las cosas que el PRD, aquella vez en la oposición, más criticaba a Balaguer y a su Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). “Los tiempos cambian”, me reconoció el funcionario en aquella conversación puramente informal.

En el Distrito Municipal de El Limón, una apartada comunidad de la provincia fronteriza de Independencia, el presidente Mejía entregó títulos de propiedad y asentó a 183 campesinos, en lo que es una ampliación de un proyecto agrario para la siembra de guineo y mango orgánicos para la exportación. Tomás Hernández Alberto, director del IAD, reveló en su discurso que en la mañana, previo a la llegada del presidente Mejía, se reunió a los parceleros y a sus familiares para que aprendieran las estrofas de un inédito himno a la memoria del fenecido líder perredeísta José Francisco Peña Gómez. La idea, y así se hizo, era que los parceleros, sus familias y otros residentes en El Limón cantaran a coro el himno a Peña Gómez en presencia del presidente Mejía y sus acompañantes. Me llamó la atención una de las estrofas del himno, cuyo autor no fue identificado, que reza: “¡Más que negro, más que blanco, patriota hasta morir! ¡Peña, Peña, Peña, vive!” El senador Dagoberto Adamés, se encargó de despertar las ilusiones de aquellos parceleros en un rápido análisis sobre futuras ganancias por sus exportaciones de guineo y mango orgánico. Las tierras que serán mojadas por un novedoso sistema de riego por goteo, lucen preparadas para la siembra, pero polvorientas. No obstante, el senador, eufórico, hizo unos rápidos cálculos sobre los futuros ingresos de los parceleros, ¡y a una tasa 50 pesos por dólar! Consulté a un agrónomo que me explicó que una mata de guineo está dando su primer fruto en unos siete meses, en tanto que el mango, si es una variedad buena, esta pariendo en unos tres años. Si partimos del cálculo del senador Adames, dentro de tres años, estaríamos aún con una tasa estable, del RD$50. Pero el senador se anotó una a su favor en su pueblo natal, Duvergé, donde el presidente Mejía encontró a su llegado un real desbordamiento de entusiasmo. El mandatario acudió a inaugurar la Iglesia Católica y allí los seguidores de la reelección no respetaron ni la solemnidad del templo, que abarrotaron agitando banderas y lanzando consignas, hasta que el padre Pedro Ponce, a quien algunos lugareños tildan de “más perredeísta que Hipólito” iniciara su sermón y diera la bendición al Presidente. La inauguración se celebró en grande, en una calle lateral al templo católico, donde no solamente el senador Adames gozaba por la concurrencia, sino también su compueblano, el diputado Henry Sarraf. Un incidente, previo a la llegada a Duvergé del presidente Mejía, fue la nota discordante. Testigos dicen que el peledeísta Albert Roque Peña grito a unos perredeístas: “¡Es pá fuera que van!” para que el guardaespaldas del síndico, identificado como Jorge González, le disparara al hombro. La herida no fue grave, se dijo en el hospital.