En el Palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
En una ocasión estuve en la isla caribeña de Antigua cumpliendo labores profesionales y me llamó la atención el gran edificio que aloja allí las oficinas de la embajada de la República Popular China. Cuando pregunté por cuáles razones un país como China Continental exhibiera como embajada un edificio tan enorme en una isla tan pequeña, me dijeron que era parte de su estrategia diplomática para irse abriendo camino en la región. China Continental, me dijo alguien, asombra con el gran volumen de asistencia técnica, cultural y económica que dispensa a esta isla.

Eso es parte de la competencia entre la diplomacia china y la de Taiwán. Mientras la China Continental supera a Taiwán en vínculos con el Caribe, Taiwán mantiene la hegemonía en sus relaciones con Centroamérica. Cada cual se empeña en consolidar las relaciones logradas. Confieso que me sorprendió un dato ofrecido por el secretario de Estado sin Cartera, Miguel Mejía, de que en 1994 el entonces Presidente Joaquín Balaguer autorizó la apertura en Santo Domingo de una oficina para asuntos consulares y comerciales de China Comunista.

Hasta ahora, solo tenía entendido que una oficina similar operaba en Hong Kong, el viejo protectorado inglés que pasó a ser parte de la China Continental. Pero según Mejía, el Presidente Leonel Fernández ya designó a un representante dominicano para asuntos consulares y comerciales en Beijín, la capital de la China Continental y se anuncia para el nueve de noviembre la llegada al país de una importante misión comercial de este país, encabezada por Huai Zhong-min, nada menos que Vicesecretario del Partido Comunista de la ciudad de Dalian, ubicada en la bahía del mismo nombre, en el extremo sur de la península de Liaodong, en la provincia nororiental de Liaoning. Entre los integrantes de esta misión comercial se encuentran ejecutivos importantes de la industria de alta y nueva tecnología y de la oficina de promoción de inversiones extranjeras. Es decir que se trata de una misión que entra en la órbita de la estrategia del Presidente Fernández de priorizar la inversión en las áreas de tecnología avanzada.

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El secretario Mejía me dijo que estuvo de visita en  Dalian, una ciudad con una superficie de 2,414 kilómetros cuadrados y una población de más de 2 millones 52  mil habitantes. Goza de maravillosos paisajes montañosos y de salida al mar, por lo que ha ganado fama como lugar para el turismo y el veraneo. Tiene 79 empresas que se dedican al comercio con el exterior y las inversiones extranjeras ascienden a 2 mil 490 millones de dólares. Se me explicó que la estrategia oficial es aprovechar al máximo las oportunidades de negocios e inversión que ofrecen los chinos en estos momentos con su agresiva política de expansión económica, sin que ello implique marginar o dejar de priorizar las buenas relaciones con Taiwán.

Ese intercambio con la China Popular se está extendiendo al plano cultural y de acuerdo a los informes en la actualidad un grupo de dominicanos se encuentra cursando entrenamiento en áreas tecnológicas y de comercio becado por una institución en Beijín. Mejía., de otro lado, se mueve en el campo internacional, según se desprende de sus propias declaraciones. Al margen de sus conocidas buenas relaciones con el gobierno de Hugo Chávez, en Venezuela, algo que le valió que se le designara como miembro de la comisión dominicana que negoció un acuerdo petrolero entre los dos países, el jueves de la semana pasada se le vio salir del despacho del Presidente Fernández junto al embajador de la República Árabe Democrática del Saharaui Occidental en Venezuela, Hasha Ahmed. Esta naciente República, enfrascada en un conflicto territorial con Marruecos, está interesada en establecer relaciones diplomáticas con Santo Domingo, pero se ignora hasta la fecha cuál sería la decisión final del gobierno dominicano.

La decisión es complicada, pues tengo entendido que el país mantiene vínculos con Marruecos, país que recibió con honores la visita del antiguo presidente dominicano Hipólito Mejía. Al ex Presidente no solo se le rodeó de las más exquisitas atenciones, sino que se le obsequió una daga de oro con diamantes y zafiros incrustados, cuyo valor debe ser enorme. Como en el país ninguna ley reglamenta este tipo de obsequio a un jefe de Estado, Mejía cargó con ella para su casa, al igual que con el tractor que le obsequió una empresa japonesa durante una visita a la ciudad de Osaka.