En el Palacio

POR MANUEL JIMENEZ
Es posible que Ramón Pérez Figuereo registre un récord nacional de presencia en los frentes del Palacio Nacional, y no precisamente como expresión de camaradería con las autoridades de turno. Todo lo contrario, estas visitas siempre han estado en un marco de tensión y de presencia policial y militar en prevención de lo peor. Pero no cabe dudas que el líder de la Confederación Nacional de Transportistas Unificados (CNTU) debió sentirse seriamente sorprendido el miércoles, al observar el despliegue de fuerza con que le esperaron en la sede del gobierno.

En mi caso, no recuerdo un despliegue de tal magnitud en mis años acreditados a la fuente del Palacio Nacional. A primera vista, daba la impresión de que las autoridades habrían recibido informes de inteligencia que revelaban un eventual “asalto” a la sede del Poder Ejecutivo, pues no otra cosa explica que el número de policías y de militares pareciera superar a los participantes de la marcha que auspiciaron un conjunto de organizaciones populares y de profesionales. Con ese inusual despliegue, las propias autoridades garantizaron una buena cobertura de prensa a los organizadores de la protesta y causaron un tremendo dolor de cabeza a cientos de automovilistas que quedaron atrapados en un enorme taponamiento del tránsito.

El portavoz gubernamental, Roberto Rodríguez Marchena, trató de justificar la excesiva presencia policial con lo que llamó “operativo preventivo”.

Creo que si las autoridades hubiesen recibido información oportuna del número de participantes en esa marcha, hubiesen retirado a tiempo a más de la mitad de los policías apostados, pues ese inusual despliegue no hizo más que evidenciar lo que mucha gente esta diciendo en la calle, que tenemos un gobierno que parece refleja temor y ese mensaje es tan peligroso para la gobernabilidad como las eventuales protestas violentas que pudieran auspiciar sectores políticos envalentonados y que hasta ahora se perciben como intocables.

Lo interesante del caso es que el gobierno envió al encuentro de los inconformes con su política económica, a un reformista (Humberto Salazar) y a un antiguo dirigente de la izquierda (Carlos Dore Cabral). Los reformistas, en sus tiempos, no hubiesen permitido que la marcha ni se aproximara a la sede del gobierno y la izquierda hubiese respondido con la denuncia y la condena a la represión. Pero en el caso que nos ocupa no ocurrieron ninguna de las dos cosas, la Policía protegió a los que marchaban desde el principio hasta el final, aunque Pérez Figuereo habla de acciones represivas que la prensa no cuenta.

Pero algo sí resultó jocoso en aquel encuentro entre los representantes del gobierno y los sindicalistas, justo en la puerta de acceso al parqueo que da a la avenida Doctor Delgado, y es que Pérez Figuereo, en un obvio reconocimiento del bajo número de participantes en la marcha, denunció que el gobierno se encargó de disuadir a quienes pretendían integrarse a la protesta, dándole cajas con comida. ¡Tenga esa funda y no vaya a la marcha!, Dijo Pérez Figuereo que se le decía a la gente. ¿De verdad que le decían así?. Preguntó, sonriente, Dore Cabral, introduciendo el elemento ameno en aquel marco de tensión.

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El nombre de Margarita Gómez está en el tapete, pero quienes le conocen saben que es una mujer de vastas relaciones desde hace tiempo. Su nombre baila en el caso del edificio de la Suprema Corte de Justicia. El miércoles, pasado el mediodía, la observé mientras penetraba al área del antedespacho del Presidente Leonel Fernández. Mis fuentes dicen que esa tarde no fue recibida por el gobernante y que decidió retornar el jueves, como efectivamente lo hizo. Se le vio penetrar y salir del área del antedespacho, por lo menos, en tres ocasiones. Periodistas trataron de entrevistarla, pero rehusó. “No puedo ahora”, comentó. “Es que el Presidente se va”, agregó cuando los reporteros insistieron.

Unos minutos más tarde, a la dama se le vio salir del área del antedespacho presidencial, detrás de Danilo Medina, secretario de la Presidencia. El director de Prensa, Rafael Núñez, me aseguró ayer que la dama no participó de ningún encuentro conjunto con el Presidente Fernández y Danilo Medina. Los periodistas no tienen dominio visual sobre quién entra o no al despacho del Presidente, aún en el caso de que la persona se encuentre en el antedespacho. En esto hay que confiarse de fuentes o en una versión oficial, que es la que ofrece, en este caso, el director de Prensa de la Presidencia.