En el palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
La enérgica e inusual reacción del director de Prensa del Palacio Nacional, Rafael Núñez, frente a la decisión de una mayoría congresional de ratificar los documentos que avalan el contrato de construcción de la llamada isla artificial frente al malecón de Santo Domingo, no es mas que la mejor evidencia del gran disgusto que tiene en estos momentos el Presidente Leonel Fernández. Núñez no habló por iniciativa propia ni los términos que utilizó en su declaración son de su propia cosecha. Llamó a los periodistas a su despacho en la segunda planta del Palacio Nacional para repetir instrucciones emanadas de una autoridad superior, con oficina en la propia Casa de Gobierno. El hecho es que las altas esferas del gobierno, como también la opinión pública, parecieron sorprendidas con esta decisión, pues según han confiado fuentes bien enteradas, en el ánimo del Poder Ejecutivo no estaba desempolvar todo este asunto del proyecto de la isla. De acuerdo a lo informado por este diario, los documentos fueron remitidos la semana pasada al Senado por la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, pero sucede que en este despacho no sólo ha habido sorpresa, sino también una gran incomodidad. El doctor César Pina Toribio estuvo concentrado en sus oficinas de la segunda planta  todo el curso de la semana, sin acceder a entrevistas de prensa. No es cierto que este fuera del país, como se informó ayer tarde en un espacio radial. Incluso, se dijo que tenía pautado acudir a un programa de televisión este fin de semana y canceló la cita. Y es que Pina Toribio no debe estar de buen humor de ser ciertas las versiones que circulan por los pasillos del Palacio Nacional. En los corrillos palaciegos se descarga al doctor Pina Toribio de este embrollo y se está dirigiendo la culpa a otro funcionario, con rango de secretario de Estado. Ese funcionario, según esas versiones, habría intervenido de una u otra manera frente a instancias de la Consultoría Jurídica para que los documentos fueran remitidos al Congreso. Una fuente que conversó con esta columna utilizó la frase de que a Pina Toribio “lo engañaron”. ¿De qué manera y bajo cuáles alegatos? Esas preguntas no quiso responderlas la fuente. Ahora bien, se sabe que entre ambos funcionarios ya hubo un serio percance y parece ser que las consecuencias de este lío están por venir. Es posible que al final de todo este embrollo, los consejos institucionales de los dominicanos en el exterior tengan nuevo padrino.

Y a propósito de Pina Toribio, hace ya días que le debo una aclaración. Sucede que en días pasados, los periodistas acudimos a su despacho para pedirle que comentara la carta de la Conferencia del Episcopado Dominicano que hacía alusión al clima de violencia que se respira en el país. En su exposición, el consultor Jurídico del Poder Ejecutivo sostuvo la tesis de que la delincuencia no le había ganado terreno al gobierno, pues las autoridades lo que estaban haciendo era enfrentándola. Pina Toribio entiende que eso no fue lo reflejado en mi nota del día siguiente, donde se reseñaba que el funcionario había rechazado que la delincuencia estuviera ganando terreno en el país.

Manuel Guaroa Liranzo, otrora influyente y cercano colaborador del fenecido presidente Joaquín Balaguer, estuvo el jueves por el Palacio Nacional junto al canciller Carlos Morales Troncoso. Mis fuentes dicen que almorzó en la tercera planta con el presidente Leonel Fernández. Guaroa Liranzo, cuya influencia en los niveles dirigenciales del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), es innegable, da la impresión hoy de ser un político retirado, alejado de este ambiente y manejando sus negocios privados desde una villa en Casa de Campo. Y a propósito de este exclusivo centro turístico, me dicen que el ex jefe del gobierno español, Felipe González, llegó a este lugar y se encuentra en la villa del acaudalado empresario venezolano Gustavo Cisneros. Muchos comentan que esa presencia de González en el país tiene un fin.

Hidehisa Otsuji, enviado especial del Primer Ministro de Japón, Junichiro Koizumi, estuvo ayer en el Palacio Nacional participando del festejo que encabezó el Presidente Leonel Fernández en ocasión del 50 aniversario de la llegada al país de los primeros inmigrantes japoneses. En una parte de su discurso reveló que en ocasión de su reciente visita a Tokio, el Presidente Fernández fue a una librería y se compró 100 libros. Por eso, Otsuji entiende que República Dominicana tiene un Presidente inteligente.