En el Palacio

POR MANUEL JIMENEZ
Cuando el público invitado comenzó a llegar ayer al Laboratorio Nacional de Salud “Dr. Defillo”, en las proximidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se percató de que tendría un día muy especial. Y no precisamente porque se trataba de un acto inaugural a ser encabezado por el presidente Leonel Fernández. La percepción era de otra naturaleza. Los hombres de saco y corbata y las mujeres con sus mejores galas, bien maquilladas, pronto no sabían si permanecer o ausentarse del lugar. El acto estaba fijado para las 11:00 de la mañana, pero se inició unos 20 minutos más tarde, tras la llegada del presidente Fernández. El público colmó las sillas instaladas debajo de las carpas, ubicadas en un patio interior, frente a la mesa principal. Pero pronto el calor comenzó a surtir sus estragos y la gente echó manos a cualquier cosa (papeles y pedazos de cartón) tratando en vano de refrescarse.

La temperatura debió estar por encima de los 27 ó 28 grados. Fue un calor asfixiante que parecía impactar más debajo de las carpas que fuera de ellas, pero en ambos casos sofocante, inaguantable ¡Esto tiene que ser el infierno! Exclamó un caballero que bajaba las hombreras de su chaqueta casi a mitad de la espalda, mostrando su camisa empapada en sudor. Las mujeres estropeaban su maquillaje con las gotas de sudor que rodaban por sus mejillas. Allí solo había un lugar bendito, la mesa principal, donde tomó asiento el presidente Fernández y el resto de las autoridades presentes. Sobre la mesa, disponían de botellitas de agua y de dos abanicos instalados a ambos extremos, que ayudaban medianamente a combatir el calor.

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En aquel ambiente, pasar una mirada a la agenda del acto, no hacía más que aumentar la angustia y la desesperación. Cinco oradores estaban en lista. Pero como todo, el acto llegó al final. La prensa captó el corte de cinta por parte del presidente Fernández y se preparaba para ingresar junto al mandatario y el resto de las autoridades de salud al interior del laboratorio, donde estaban encendidos desde hacia rato los acondicionadores de aire y se respiraba otra fragancia, pero la seguridad lo impidió ¡No hay acceso a la prensa! Gritó un oficial.

El presidente hizo su recorrido sin periodistas y estos no pudieron observar en detalle la remodelación y equipamiento del laboratorio, una obra que se inició en el 2003, con fondos donados al país por la Unión Europea. Cuando Fernández terminó el recorrido y se retiró del lugar, la prensa apenas se percató. El mandatario partió hacia sus oficinas en la Fundación Global, en la calle Eugenio de Marchena, del sector Esperilla, de esta capital, donde permaneció por buen rato. El viernes, de la semana pasada, luego de que el mandatario encabezara una audiencia popular en San Cristóbal, asistió a un almuerzo en la residencia del ex pelotero de Grandes Ligas, Raúl Mondesí, en el sector de Madre Vieja Sur. A los periodistas, en ocasiones, nos gusta “untarnos” y cuando nos disponíamos a entrar a la mansión del ex center field de los Bravos de Atlanta, nos frenaron en seco. “Hay una lista de invitados, pero la prensa no tiene acceso”, nos aclaró un oficial de seguridad. Al grupo de reporteros no le quedó más alternativa que coger hacia donde “Chichita” a comer pasteles en hojas.

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Dirigentes de la Federación Nacional de Factorías de Arroz se reunieron ayer en el Palacio Nacional con el secretario de la Presidencia, Danilo Medina, y según informes gestionaban el pago de una elevada deuda. Los molineros, encabezados por su presidente, Miguel De Moya, están detrás del pago de una deuda de unos RD$200 millones, según trascendió. De la comisión que se reunió con el secretario Medina formaban parte, además, Rafael Núñez, Rafael Moronta y José Galán, entre otros. Los resultados del encuentro no trascendieron.