En el Palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
El ex canciller Víctor Gómez Bergés y su hijo Víctor Gómez Casanova, secretario general del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) tomaron asientos en una mesa ubicada justo al centro del salón durante la conferencia que dictó ayer en el hotel Jaragua, de esta capital, el presidente Leonel Fernández.

En la actividad, auspiciada por el grupo MediaTeam que edita Clave Digital en un portal de Internet, asistió también otra dirigente política de oposición, la doctora Milagros Ortiz Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Al concluir la conferencia, el presidente Fernández intercambió impresiones con algunos de los invitados, pero es obvio que la mayor atención se concentró en ese encuentro fortuito entre el gobernante y los Gómez Bergés-Casanova. Padre e hijo caminaron desde el centro del salón hasta el lugar donde  el jefe de Estado departía amigablemente con ejecutivos del grupo empresarial y Luisín Mejía, presidente del Comité Olímpico Dominicano, además de comentarista de radio y televisión. El presidente Fernández, en principio, no se percató de que muy cercano a su entorno estaban Gómez Bergés y su hijo, hasta que en un viraje se encontró con el padre, un viejo dirigente del Partido Reformista y ex diplomático. Le saludó de manera cortés, como viejos amigos. Fernández se inclinó a su izquierda y encontró entonces al fogoso secretario general del PRSC, el mismo que el domingo anterior había encabezado una marcha de protesta por el hecho de que antiguos reformistas organizaron un acto en el Club Mauricio Báez de respaldo a la reelección. Aquel domingo, Gómez Casanova era la personificación viviente de la rebeldía y la incomodidad por el uso “abusivo” de los símbolos y emblemas de su partido. Ayer, lucía transformado, como un joven respetuoso, ameno y hasta chistoso frente al presidente Fernández, con quien, incluso, hasta posó sonriente para los fotógrafos. “Nuestras diferencias son comunicacionales”, comentó a voz alta aludiendo a la conferencia que sobre “El Papel de los Medios de Comunicación en la Democracia Moderna” acababa de dictar el presidente Fernández.

Luisín Mejía, como testigo de excepción, informó a Fernández que Casanova había calificado de “brillante” su conferencia. ¡Que diga eso en El Gobierno de la Mañana!, le reclamó igualmente en tono ameno el presidente Fernández”, en alusión al popular espacio que se origina en la Z-101. El presidente Fernández, en su conferencia, hablaba de que los gestores de opinión pública (los periodistas) tienen más influencia e incidencia, y en algunos casos más poder que los que ejercen funciones dentro de la democracia. En ese contexto, resaltó que aquí hay “un programa que se llama El Gobierno de la Mañana, o sea que ha reemplazado al Palacio por lo menos hasta el mediodía”. Recordó, siempre en un tono ameno, que, además, existe un “Gobierno de la Tarde”  que “poco a poco me iré quedando sin funciones, sobre todo si aparece un gobierno de la noche”. Gómez Casanova, que en adición a sus funciones políticas ejerce de comentarista en ese espacio radial de la mañana, quiso ser en un momento formal con el jefe de Estado y en nombre de Bienvenido Rodríguez y de la dirección de la Z-101 dio las gracias al grupo MediaTeam por la invitación a la conferencia y al presidente Fernández “por la distinguida mención que ha hecho del Gobierno de la Mañana”. Gómez Casanova aclaró de nuevo al mandatario que sus diferencias son “comunicacionales”, pero le recordó que “todavía falta subirnos al ring para lo otro”. En un momento, Víctor Gómez, padre, se extendió en un diálogo aparte con el presidente Fernández. El hijo, quizás un poco impaciente, pero tomando las cosas de manera relajadas, sin preocupación, gritó: “presidente suéltelo no vaya a ser que se lo lleve para el otro lado”.Muchos sonrieron con la ocurrencia. Pero escuché el murmullo de lo que dio la tónica de una conversación seria entre el presidente y Gómez Casanova. El dirigente reformista le reclamaba lo que había dicho el domingo, de que se sentía orgulloso de contar con la amistad de los antiguos dirigentes balagueristas que les apoyan su reelección. “Presidente, usted es un civilista, usted no debe hacer eso”, se escucho comentar a Gómez Casanova. Al jefe del Estado se le vio atento a los señalamientos, pero igualmente se le escuchó escudarse diciendo que como político y aspirante no debe rechazar el apoyo de quien o quienes querrán respaldarlo. ¡Esa es la política!, se escuchó decir al mandatario. Por lo menos, se pudo captar el murmullo del diálogo entre Fernández y Gómez Casanova, pero ¿de qué hablaría su padre con el gobernante?