En el Palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
Pasado el mediodía del lunes 26 de junio llamaba poderosamente la atención cómo en el lobby del Grand Hotel se iban agrupando gradualmente varios jóvenes chinos que en sus manos sostenían bolas de béisbol. Aquello era inusual, pues sólo para grandes banquetes o encuentros se registra tal presencia en ese exclusivo e histórico establecimiento de la capital de Taiwán. Pero esa presencia no era mas que la demostración del júbilo e interés que había despertado la recién llegada a Taipei del toletero dominicano de Grandes Ligas, Sammy Sosa, como parte de la comitiva oficial del Presidente Leonel Fernández. Sosa ya había tenido su recibimiento particular a su llegada al aeropuerto Chiang Kai-Shek, en las afueras de la capital, pero al llegar al hotel no quiso seguir en la mañana la agenda presidencial y prefirió entregarse a un descanso de algunas horas en sus habitaciones. Lo mismo hizo su amigo inseparable y asesor, Domingo Dauhajre. Esa mañana el presidente Fernández, su esposa Margarita Cedeño de Fernández y el resto de la comitiva había visitado la Federación Textil de Taiwán y las oficinas del Metro de Taipei, y la ausencia de Sosa en esos encuentros fue detectada al vuelo por los taiwanenses. Recuerdo que en la estación del Metro, algunos jóvenes chinos esperaban a Sosa y preguntaban insistente por él. ¡Se quedó en el hotel!, se les respondía. Después de un almuerzo, el Presiente Fernández retornó al hotel antes de proseguir la agenda de aquella tarde. En el lobby estaban, elegantemente vestidos, Sammy Sosa y Dauhajre, quienes prontamente se vieron cercados por los fanáticos del afamado pelotero. Sin alterar el ambiente, sin bulla y sin forcejeos, aquellos jovencitos chinos se colocaron en fila, de cara a Sammy. Nadie los estaba organizando, pues ellos mismos se organizaron. ¡Sammy, te están haciendo fila!, comenté a la estrella de Grandes Ligas. Este, entonces, comenzó a firmar autógrafos sobre las bolas de béisbol, pero también sobre postalitas con sus fotografías. Casi todos llevaron sus camaritas digital y tras el autógrafo, se colocaban al lado de Sosa para una fotografía. En esto, Sosa duró un buen rato, pero lo impactante era la alegría y satisfacción que se observaba en los rostros de aquellos chinos. ¡Qué felicidad!.

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La impresionante ceremonia oficial de bienvenida en la plaza Chiang Kai-Shek no fue interrumpida por una repentina llovizna, acompañada de estruendosos truenos. Aquella tarde se presagiaba una fuerte lluvia, pero en realidad no pasó de una simple llovizna.

Acto seguido, el Presidente Chen Shui-Bian, acompañó a su invitado oficial dominicano, Leonel Fernández, hasta el Palacio Presidencial, para una audiencia solemne. Hablaron del estado de las relaciones bilaterales, intercambiaron regalos, pero la presencia de Sosa no pasó desapercibida en aquella ceremonia. El Presidente Shui-Bian se adelantó a destacarla y agradeció a su homologo Fernández por “este gran regalo a los fanáticos del béisbol” en Taiwán. Los taiwanenses se vanaglorian de contar con las torres más alta del mundo. Efectivamente, el rascacielos 101 de Taipei es hoy en día un centro de atracción turística. Todo el que llega a la capital de Taipei quiere ir a “La Torre 101”, pues desde el último piso se tiene una vista total y dominante de aquella moderna capital. El ascensor inteligente te sube en aproximadamente un minuto al piso 101 y la presión de esa velocidad y por altura apenas la percibe. El Presidente Fernández, en cambio, no subió hasta él pido 101, se quedó mas o menos a mitad del edificio visitando una reconocida librería, donde adquirió algunas obras en inglés que refieren sobre el desarrollo de Taiwán y del Asia, en sentido general. Al resto de la comitiva, incluyendo a la prensa, no se le permitió el acceso a la librería. Ese resto subió al último piso a hacerse fotografías, disfrutar de aquel paisaje y comer helados chinos. La posterior visita al estadio de béisbol de Xinzhuang, un poco en las afueras de Taipei, reafirmó la gran popularidad de Sammy Sosa entre los taiwanenses. Las gradas estaban virtualmente desiertas, pues en la ocasión no se estaba convocando a un partido de béisbol, sino a un intercambio de saludos entre los integrantes de los equipos locales de béisbol, el Presidente Fernández y Sosa. En uno de los equipos locales llamado Cobras militan los dominicanos Amaury García y José Gómez, pero en los últimos 17 años unos 180 peloteros dominicanos han vestido los uniformes de los equipos de béisbol en Taiwán. La visita al estadio del Presidente Fernández fue retransmitida por la televisión local y el público que se concentró no cansaba de gritar a Sosa para un autógrafo. Los peloteros, también querían posar al lado de su ídolo.