En el Palacio

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POR MANUEL JIMÉNEZ
El Salón Verde, en la tercera planta del Palacio Nacional, estuvo preparado desde temprano para el encuentro que el Presidente Leonel Fernández convocó el lunes pasado con los representantes de las principales instituciones empresariales del país. Yandra Portela, de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, fue una de las primeras en llegar a la Casa de Gobierno y de inmediato fue abordada por periodistas de los medios acreditados, quienes igualmente estaban en guardia desde bien temprano.

La líder empresarial ni siquiera pensó mucho su respuesta ante la pregunta de qué posición asumiría el sector empresarial en el encuentro. Dijo que ratificarían su oposición a la reforma fiscal que auspicia el gobierno y eso dio una primera pauta a los chicos de la prensa sobre el desenlace final de aquella reunión. Elena Viyella de Paliza, presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), no atendió a los llamados de la prensa a su llegada al salón, y sólo se limito a sonreírle, sin ni siquiera excusarse.

Faltando 20 minutos para las 11:00 de la mañana hizo acto de presencia el Presidente Leonel Fernández, acompañado del secretario de Finanzas, Vicente Bengoa y del Superintendente de Bancos, Rafael Camilo. Algunos se quedaron esperando la presencia del secretario Técnico y jefe del gabinete económico, Temístocles Montás, pero nunca llegó. Mas tarde, se sumaron al encuentro el secretario Administrativo de la Presidencia, Luis Manuel Bonetti y los directores de Impuestos Internos, Juan Hernández y de Aduanas, Miguel Cocco. “Elena llegó con un cassette”, comentó una fuente presente en la reunión al destacar que la presidenta del CONEP desde su exposición inicial y hasta el final repitió siempre que la reforma es improcedente.

El Presidente Fernández, relatan algunas fuentes, comentó que el gobierno está en capacidad de poner en vigencia la reforma que entiende adecuada gracias a la mayoría congresional que tiene el Partido de la Liberación Dominicana. Pero aclaró que no es intención del gobierno imponer nada y atendiendo a ese convencimiento había optado por convocar al Palacio Nacional a los representantes de las instituciones empresariales. “Ahora, ni ustedes ni nosotros podemos estar asumiendo actitudes intransigentes”, dijo el gobernante. Les pidió que aportaran sus números, algo que demostrara al gobierno que la reforma fiscal era improcedente y no tiene justificación. En esta parte, de acuerdo al relato, intervino la presidenta del CONEP y, entre otras cosas, comunicó al jefe de Estado que se reunirían con la misión del Fondo Monetario Internacional que se encuentra en el país para discutir con ellos su posición frente a la reforma. A Fernández le agradó el anuncio, por lo que totalmente de acuerdo. “Yo, al igual que ustedes,  tampoco quería esa reforma, pero ellos (El FMI) me convencieron de que era necesaria”, habría comentado el Presidente Fernández. “Si ustedes logran convencer al FMI de que esta reforma es improcedente, pues yo estaría feliz, muy feliz”, dijo Fernández, según la fuente. Les advirtió a los empresarios que el país está en una disyuntiva: O implementa la reforma fiscal y se garantiza la estabilidad macroeconómica o se rompe con el Fondo Monetario Internacional y la economía se va a pique”. Los empresarios insistieron en que se reunirían con el FMI y posteriormente con funcionarios del gabinete económico para discutir una postura final.

A muchos le llamó la atención la ausencia del síndico del Distrito Nacional, Roberto Salcedo,  en el seminario que auspició la Secretaría de Interior y Policías con los alcaldes del país para debatir en torno a la reforma municipal en el marco de la reforma constitucional. Sucede, según cuenta, que a Salcedo le disgustó que le colocaran en una mesa distante a la mesa principal del acto, es decir, donde tomó asiento el Presidente Leonel Fernández; el secretario de Interior y Policía, Franklin Almeyda y el presidente de la Federación Dominicana de Síndicos, entre otros. Se molestó más, según dicen, porque el síndico de Santiago, José Enrique Sued, a quien se había colocado mas adelante que a él, canceló su presencia y ni aún así lo movieron de sitio. Uno de los organizadores explicó que el síndico de la capital no podía reclamar privilegios, pues en ese encuentro era un alcalde más y que, en definitiva, a quien hizo el desplante fue al Presidente de la República.