En el Palacio

MANUEL JIMÉNEZ
Juan Francisco Santamaría es fundador y activo dirigente del Partido de la Liberación Dominicana, donde ostenta el cargo de secretario de Relaciones Internacionales. Fue secretario general de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) en la década de los años 70 y en la actualidad es responsable de la Oficina de Gestión Presidencial, con despacho en el Palacio Nacional.

En su condición de viejo amigo personal del presidente Leonel Fernández y del renunciante secretario de la Presidencia, Danilo Medina, decidió dirigir una carta a ambos, donde les pide hacer todos los esfuerzos para evitar una confrontación política que arrastre al partido a situaciones traumáticas. La carta la escribió estando en Madrid, España, el 28 de septiembre, sin que aún se hubiera producido la renuncia del secretario Medina. Pretendo, en dos entregas, publicar íntegramente la misiva, con la anuencia de su autor.  He aquí el texto: Compañeros Leonel Fernández y Danilo Medina. Apreciados compañeros y amigos:

“Desde el sábado 23 de los corrientes, me encuentro en Madrid, España, a donde he venido acompañando, en calidad de coordinador, a un grupo de 30 jóvenes del Partido que asisten a un curso intensivo (12 días) de capacitación política, programado por la Fundación Jaime Vera del PSOE, en el marco de un acuerdo de cooperación firmado entre la Universidad Camilo José Cela y la Secretaría de Relaciones Internacionales del PLD, para capacitar en habilidades directivas y formación política a 120 compañeros y compañeras. La noche del domingo 24 fui al cine con Lola, mi esposa, a ver una película con el poético título de “El viento que agita la cebada” (The wind that shakes the barley). Dirigida por Ken Loach y con la interpretación en los papeles principales de Citian Murphy (Damián) y Padraic Delaney (Teddy); el film recrea un momento particular (1920) de la lucha de los irlandeses por lograr su independencia de los ingleses.

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Compañero Presidente, compañero secretario de la Presidencia, soy consciente de que sus múltiples ocupaciones de Estado, política y familiares, no les consienten perder tiempo escuchando o leyendo comentarios de cine, aunque se trate de temas históricos sobre un país que aún encontrándose geográficamente tan lejano como es Irlanda, tendríamos tantas cosas interesantes que aprender. Sin embargo, pido su venia y comprensión para que me permitan llevar este comentario hasta el final. En “El viento que agita la cebada” se muestra cómo frente a los desmanes, los abusos y la sangrienta represión de las tropas inglesas de ocupación, la resistencia civil y armada irlandesa fue creciendo tanto en su extensión territorial, el volumen de la participación ciudadana en el movimiento, y en la drasticidad y efectividad de sus acciones frente a los invasores.

Llegado a ese punto, la clase política inglesa, preocupada más por el peligroso efecto de contagio que esa guerra de resistencia pudiera tener sobre los grandes territorios coloniales británicos, particularmente en la India, que por las pérdidas militares y económicas en Irlanda, decidió forzar a cualquier precio un pacto político con los irlandeses. Ese pacto que creaba una especie de “Estado libre asociado”, concedía una autonomía limitada a Irlanda, el control de las fuerzas militares y policiales a cambio del reconocimiento del soberano inglés y la renuncia de los republicanos a la lucha armada. Los ingleses hicieron acompañar su oferta de pacto con una clara amenaza de usar todo su poderío militar, económico y político para aplastar a Irlanda si osaban rechazar su propuesta.

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A partir de ese momento, la resistencia republicana entró en crisis. Una parte decidió aceptar el pacto por miedo a la represalia inglesa, otra parte, la mayoritaria, decidió aceptarlo como un movimiento táctico mientras acumulaban más fuerza para volver a enfrentar a los ingleses; en tanto que el grupo más radical se opuso militante y militarmente al pacto, por considerarlo una traición a los objetivos estratégicos de la resistencia. A partir de ahí, la lucha pasó de lucha de irlandeses independentistas frente a los ingleses, a una lucha entre irlandeses republicanos frente a irlandeses unionistas.

Finalmente, el líder de los unionistas, Teddy O’Sullivan, luego de suplicar y rogar al líder de los republicanos, Damián O’Sullivan, su hermano biológico, que entregara las armas y renunciara a la lucha armada, ante la negativa de éste lo condena a muerte y él mismo dirige el pelotón de fusilamiento”.