EN EL PALACIO

MANUEL JIMÉNEZ
m.jimenez@hoy.com.do

Imponer a rajatablas una prohibición a las manifestaciones de corte reeleccionistas en los actos oficiales de inauguración e inicio de nuevas obras que  está encabezando el Presidente Leonel Fernández en distintos puntos del país resultará una tarea en extremo difícil, aunque no imposible. Teresa Robles, alcaldesa de Villa Hermosa, en La Romana, pautó un turno el viernes para dar las gracias al gobernante por su decisión de ampliar el acueducto de su comunidad con una inversión de US$2.5 millones, pero la palabra “gracias” nunca estuvo en su discurso, pues el ambiente reinante la envolvió de tal manera que arrancó sin mucho formalismo, con un fuerte ¡no al retroceso! y gritando cuatro años más ,y después hablamos! La alcaldesa, al parecer muy popular en la comunidad, fue más allá y atrapada por la algarabía del publico, sin titubeos planteó que cuatro años “son muy pocos” y lanzó desde ya su consigna de cuatro más para  después del 2012. Hablaba frente a un público emocionado que agitaba banderas moradas, exhibía afiches del Presidente Fernández y que parecía enloquecer cada vez que el gobernante levantaba su mano en señal de saludo. Desde las alturas del gobierno, según mis fuentes, se ha impartido instrucciones para que se establezcan diferencias entre el jefe de Estado que sale de su despacho para un acto oficial y el candidato que sale en labores de campaña. Por ejemplo, en el primero de los casos, cuando se acude a compromisos oficiales, la caravana presidencial es encabezaba por franqueadores de la Policía Nacional, más una jeepeta de la misma institución, debidamente roturada y sus escoltas  visten los uniformes de sus respectivas instituciones castrenses. En el otro caso, cuando se trata del candidato, en la caravana de Fernández esos franqueadores de la Policía están ausentes, así como la tradicional jeepeta de la policía de luces de centella. Los escoltas, aunque se sabe que son militares, pues es función irremplazable del Cuerpo de Ayudantes Militares la seguridad del gobernante, visten usualmente de civil. En el recorrido del viernes por la región Este se intentó establecer esa diferencia entre los que son  actos oficiales y actos de campaña, según las explicaciones, pero las cosas se fueron de las manos. Lo curioso, sin embargo, es que quienes violentaron las normas fueron los propios altos funcionarios que hicieron uso de la palabra en cada acto, entre ellos los directores del CEA, Enrique Martínez y de INAPA, Frank Rodríguez; así como del Departamento Aeroportuario, Andrés Vanderhorst… Además, el público que acude usualmente a estos actos es peledeísta y no entiende de estas cosas. Mucho menos en campaña.