En el Palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
La muerte de un diplomático egipcio hizo fracasar la aspiración de Leonel Fernández de ingresar como empleado de las Naciones Unidas en Nueva York. Si ello se hubiera materializado, es probable que Fernández de igual manera hubiese cosechado el éxito personal, pero lo mas seguro desde un puesto en la ONU, no precisamente como Presidente de la República Dominicana.

El propio Fernández reveló que esa era su principal y única aspiración cuando inicio sus estudios para abogado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), luego de haber completado la primaria, la intermedia y parte de la secundaria en Nueva York, donde residía su familia. Fernández hizo las revelaciones en el acto donde encabezó el lanzamiento del Modelo Educativo de las Naciones Unidas en las escuelas del sector público. Allí habló “del vinculo personal que le une a este proyecto”. “Es una vinculación de carácter afectivo, sentimental”, dijo Fernández. “Para mi ha tenido mucho que ver con el misterio de la vida”, agrega. Relata que tenía a un familiar que trabajaba en una sucursal del City Bank frente al edificio de Naciones Unidas, en Nueva York y que ese familiar mantenía estrechas relaciones de amistad con un diplomático egipcio. Un día, ese familiar comentó al diplomático árabe que tenía un sobrino que acariciaba la idea de que una vez se graduase de abogado, ingresar a trabajar en Naciones Unidas. “Y llegué hasta conocer el diplomático egipcio, quien me garantizó que tan pronto me graduase me conseguiría el empleo en Naciones Unidas. De manera, dijo Fernández, que “tenía un padrino garantizado para entrar en las Naciones Unidas”. Dijo que hacía un gran esfuerzo, hasta presentando materias en verano en la Universidad para terminar rápido la carrera e irse a Nueva York. “Y efectivamente, recuerda, pasó el tiempo, logre graduarme y volví a Nueva York”, pero a la semana de estar en Nueva York buscando al amigo egipcio recibí la desafortunada noticia de que había fallecido”. Confiesa que sus “ilusiones se desvanecieron rápidamente, el padrino había desaparecido y yo me quedé con el dolor interno de que mi aspiración de ser miembro de las Naciones Unidas no pudieron darse”. Previamente, según el relato de Fernández, había querido ser pelotero, pero de esta aspiración se auto descalificó a tiempo.