En el Palacio

Un tedeum y el desfile militar fueron en esencia las dos únicas ceremonias organizadas el viernes en Azua en conmemoración del aniversario de la Batalla del 19 de Marzo, pues el resto de la agenda del Presidente Hipólito Mejía se concentraba en inauguraciones de obras, actos que se transforman en manifestaciones de respaldo a la campaña por la reelección. Esas actividades previas, se prolongaron más de lo previsto, por lo que fue necesario apresurar la agenda del gobernante. Cuando concluyó el desfile, en el que además de participar unidades de las Fuerzas Armadas y la Policía, hubo representación de los planteles escolares públicos y privados de Azua, el Presidente Mejía se retiró hasta “El Bosquecito Bar”, donde se celebró la entrega de títulos de propiedad a más de 400 parceleros de la reforma agraria. Tomás Hernández Alberto, director del Instituto Agrario Dominicano (IAD), es hombre de discursos largos, a quien se le dificulta aterrizar, como dicen sus propios compañeros, pero siempre cargados de bendiciones y aprobaciones a todo lo que ha hecho el presente gobierno, pero sobre todo de justificaciones a la reelección y descalificaciones a la oposición, en especial al ex Presidente Leonel Fernández. En ocasiones, los periodistas tenemos la impresión que el nombre del candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se menciona más en estos actos que el del propio Presidente. Es usual en todos los actos que los oradores que intervienen pregunten al público ¿qué hizo Leonel Fernández aquí?, para que los perredeístas congregados respondan al unísono ¡nada!. Hernández Alberto estaba en eso, casi embriagado hablando de los logros del gobierno y de “lo bueno” que le espera a este país con la reelección de Mejía, cuando el propio gobernante comenzó a dar muestra de desesperación por lo prolongada de su perorata.

Se le paso un papelito con una nota: “Que corte ya..”. Tomás dio una señal de que terminaba, pero el entusiasmo le traicionó y olvidó la nota, hasta que intervino el propio Presidente Mejía. Entonces, el director del IAD entendió que “donde manda capitán, no manda soldado”, y puso fin a su discurso. En otro de los actos, en el barrio La Bombita, a la salida de Azua, el Presidente Mejía tomó una decisión muy a su estilo, inesperada, pero más aún sorpresiva. En este barrio se inauguraban las calles. La bendición en todos los actos de inauguración estuvo a cargo de Monseñor José Dolores Grullón Estrella, el obispo de San Juan de Maguana, hermano del Secretario de la Presidencia, Sergio Grullón. Previo a la bendición, recordó a los presentes que en el pasado la demanda por la reparación de las calles “dejó siete muertos” y que otras nueve víctimas fatales ocurrieron durante manifestaciones callejeras por el acueducto. Ahora, dijo, los moradores de La Bombita habían logrado ambas cosas sin aportar un solo muerto. ¡Original bendición!. Mientras se desarrollaba el acto, el Presidente Mejía recordó que la madre de su padre político, el fenecido Presidente Antonio Guzmán Fernández, era nativa de Azua. Así es que instruyó para que se anunciará por los amplificadores que a partir de ese momento el barrio de La Bombita cambiaba su nombre por el de “Jimena Fernández Viuda Guzmán”, nombre que también lleva la Biblioteca Municipal de Azua. No sé si hubo un decreto o alguna orden administrativa o si la sala capitular del ayuntamiento ya avaló el cambio de nombre de la popular barriada azuana, el hecho que el Presidente Mejía así lo dispuso.

La seguridad en torno al Presidente Hipólito Mejía en sus recorridos de campaña ha sido extremada e incrementada. No es propiamente aparatosa, pero el número de oficiales ha sido aumentado, con el detalle de que varios de ellos se cubren con chalecos antibalas. Esos oficiales son los llamados a crear el “anillo” en torno al gobernante en caso de algún percance. Desde hace algunas semanas, a la cápsula de seguridad se ha adherido un equipo “swat”, de oficiales militares adiestrados en acciones antiterroristas que visten de negro y portan sofisticadas armas automáticas y otros equipos de comando. Permanecen siempre dentro de su furgoneta de vidrios entintados, pues solo están llamados a intervenir en los casos en que así se les ordene. Pero el Presidente Mejía sigue siendo espontáneo en los actos, pone a sudar a sus escoltas cuando se confunde entre el público repartiendo manaplazos.