En el reino del robón y cuenta nueva…

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Antes de que de que se cante el “requiéscat in pace” al Instituto de Seguros Sociales, hay que resaltar la sutil conspiración contra el pueblo dominicano, realizada por herederos que no han querido ni sabido preservar el patrimonio nacional.
Patrimonio amasado con sangre, sudor y lágrimas de obreros explotados con sueldos miserables, a los cuales ni siquiera se les ha sabido resarcir los largos años de trabajo esclavizante y esclavizado.
De esa conspiración han sido parte fundamental los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), los cuales dispusieron abusivamente del patrimonio que formaba parte de la Corporación de Empresas Estatales (CORDE), nacionalizadas poco después de la desaparición física del tirano Trujillo, quien las creó o fue su principal beneficiario.
La riqueza de esas empresas, su utilidad y contribución del Producto Bruto Interno y a la cantidad de empleos de calidad fue tal, que luego de su dilapidación, la parte del voraz sector empresarial que lo quiere todo, se adueño de franquicias y esqueletos de aquellas industrias.
De ese modo se demostró que detrás de la venta al peor postor de las empresas de la CORDE, andaban esos empresarios buitres que no crean un negocio, pero se aprovechan como pueda de los despojos.
Esos politiqueros de bolsillo dispuesto a la corrupción, son los que vendieron a precio vil la Corporación Dominicana de Electricidad y aún muchos esperamos saber dónde fueron a parar los dineros frutos del traspaso de la propiedad.
Esos aprendices de corruptos, herederos graduados, evidentemente, con honores, Cum Laude y Suma Cum Laude, venían de la escuela de los balagueristas, quienes quebraron el poderoso Consejo Estatal del Azúcar y a poco pasamos de ser exportadores del dulce, a importar azúcares para nuestras necesidades. Ello, mientras sistemáticamente el gobierno se desentendió de investigar dónde diablos fueron a parar los multimillonarios activos del CEA en tierras, equipos, vehículos.
En países como el nuestro, donde la injusticia es la norma y la conducta ilegal un paradigma, se le echa agua al vino, se condena con la pena máxima al infeliz que se roba una gallina y se impone el tanto tienes, tanto vales, en favor del gran ladrón, del que roba en gran escala.
El que roba en gran escala siempre tiene padrinos poderosos en los gobiernos, en los Congresos Nacionales, en los más altos tribunales y siempre, con uno u otro tecnicismo legal, sale en libertad como si fuera digno del derecho a la justa fama.
Ahora la víctima es el Seguro Social. Mientras empresarios le deben 300 millones de pesos, el gobierno quiere disolver el IDSS, con lo cual será borrada la deuda, aunque cientos de trabajadores esperan por una pensión que les robaron hace tiempo.
También lo vamos a permitir. ¡No joda, ombe!