En el sendero de los
fraudes del doctor Balaguer

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La principal consigna de los perredeístas y peledeístas, en contra de las administraciones del doctor Balaguer, era que sus triunfos fueron fruto de colosales fraudes en las urnas e incluso se invitaba a la desobediencia civil para impugnar militantemente a un presidente elegido con malas artes.

A más de siete años de la desaparición física del doctor Joaquín Balaguer, cuando todavía lo que fuera su maquinaria electoral se resiste a su desaparición en base a entregarse al PRD o al PLD, quienes por su fuerza electoral les aseguraría su cuota de poder y así recibir agradables prebendas del disfrute del presupuesto nacional.

Ya los fraudes del doctor Balaguer son cosas del pasado al ver los actos protagonizados por los miembros del PLD y del PRD en la celebración de sus elecciones internas, destinadas a elegir a los candidatos no reservados para competir en las elecciones municipales y congresuales de mayo del 2010.

El alboroto que se ha producido en cada demarcación electoral, con las impugnaciones, pataleos, protestas y hasta pintar a los locales de sus partidos de negro, demuestra que las mafias utilizadas para beneficiar a determinados aspirantes, no eran de exclusividad de los reformistas. El PLD y el PRD se consideraban como los más puros del socialismo democrático en su modelo de izquierda de la mejor salida para enfrentar al capitalismo salvaje del Imperio.

La exclusividad de los fraudes balagueristas, para ganar elecciones y conquistar curules o sindicaturas, ha sido reivindicada por la nueva hornada de políticos del PLD y del PRD, que impresionados por los beneficios que se derivan del disfrute de una posición como la de legislador que se beneficiarán de barrilitos, nominillas y tres exoneraciones de vehículos por aquello del período de seis años, han disparado todo los resortes de la mesura, para lanzarse en carrera loca y agresiva para asegurarse sus nominaciones.

Las elecciones internas del PLD y del PRD han sido una vergüenza para la vida política nacional, que aun cuando el desarrollo de las votaciones fueron ejemplares muestras de civismo, a la hora de contar los votos y de verificación de actas, se armó el típico pataleo de los perdedores con la comprobación flagrante de toda c1ase de trapisondas para enturbiar los resultados, imponer candidatos o deshacerse de otros por inconveniencias políticas.

Tanto la dirigencia del PLD como la del PRD están al desnudo frente a una masa cívica que ya le ha perdido la ilusión y atractivos que urdían los políticos para engatusarla y obtener su apoyo en las elecciones, que ahora, y por la forma de como se han desarrollado las contiendas internas, se podría prever que en mayo ocurriría un elevado índice de abstención.

Indudablemente el ciudadano consciente ha interpretado la conducta de los políticos. Estos se desnudan frente al país con sus descaradas actuaciones, no solo de actos de corrupción, o de exhibirse con desparpajo en los sitios públicos haciendo galas de un gasto desaforado, sino que el uso de la mentira es parte del accionar político para manipular a la población con ilusiones en base a creer que el dominicano no razona ya que el mal comío no piensa.