En el umbral de un genocidio por la JCE y la OEA

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Técnicos de la Junta Central Electoral (JCE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) están elaborando un Proyecto de Reforma a la Ley Electoral No. 275-97, el cual, luego de ser sometido al pleno del primer organismo, será depositado en el Congreso Nacional para su sanción definitiva y luego ser enviado al Poder Ejecutivo para su promulgación.

   Este sería un proyecto encomiable y sobre todo necesario, para evitar la duplicidad y  falsificación que son objeto las actuales cédula de identidad y electoral.  Ahora bien, en donde el proyecto adolece de seriedad, o al menos de autenticidad, es cuando trata de enderezar el entuerto que significa en el documento actual, el color indio, creación ambivalente de la funesta era de Trujillo, para “blanquear” nuestro país, como trató de hacerlo al recibir lotes de refugiados de España y judíos de diversos países europeos que fueron víctimas de las hordas nazi.

  Debemos señalar que este color fue una consecuencia del encuentro del despistado Almirante de la Mar Océana, que en 1492 creyó llegar al Cipango y que por lo tanto, esos aborígenes, nativos o indígenas eran indios, los habitantes de la India.  Han pasado más de cinco siglos y todavía ese ignorante error es mantenido, porque los ingleses, que después dominaron los mares, denominaron a las islas del Caribe: “West Indies”; es decir, Indias Occidentales.  Nada más absurdo y ridículo y que deberían nuestras autoridades caribeñas, desterrar de la cartografía.

   La influencia del Reino Unido de Gran Bretaña en la cartografía es tal, que cuando el dictador de Bolivia Melgarejo, un alucinado que regaló al Brasil más de la mitad de su territorio y que en las recepciones ponía a su querida desnuda para que los invitados le besaran el trasero y además, tenía una gran copa de plata llena de cerveza en donde se debían servir, luego que su caballo bebiera en ella, tuvo el desplante de parte del embajador inglés que se negó a ese rito, para encontrarse al otro día montado a horcajadas sobre un  burro en la Plaza Mayor de La Paz con la cabeza hacia el trasero del asno, dando varias vueltas y siendo el hazmerreir de todos los que allí se congregaron.   Cuando la todopoderosa Reina Victoria tuvo conocimiento del vejamen, ordenó al vicealmirante Lord Nelson,  enviar la flota y bombardear Bolivia. ¡Majestad! dijo Nelson, ese es un país mediterráneo.  Entonces la Reina ordenó buscar un mapa de América del Sur y de un plumazo borró a Bolivia.  El que lo quiera comprobar, que compre un mapa antiguo de la época y notará que el territorio de Bolivia aparece en blanco.

   El binomio JCE-OEA, quiere denominar “mulato” a la etnia que anteriormente era “indio”.  Nada más absurdo.  Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE): “Mulato,ta. Adj. Dicho de una persona que ha nacido de negra y blanco, o el contrario”.  Qué significa eso, que no puede ser mulato el nacido de un chino, un aborigen americano y cualquier otra combinación que no incluya los dos citados.

   Todo este berenjenal ha surgido porque Colón en su primer viaje encontró indígenas o aborígenes pacíficos.  Y se hubiese encontrado con verdaderos guerreros y estos hubiesen eliminado todos los marineros de las tres carabelas.  Como no retornaron, entonces se entronizaría la creencia de que la Tierra era plana y que al final del horizonte había un precipicio que engullía todo lo que llegare allí.  Entonces, la pregunta obligada sería ¿Cuánto tiempo transcurriría para que otra expedición se aventurase en el océano?   Creemos que si así hubiese sucedido, todavía tendríamos taparrabos y gracias al Dios, la política no existiera.

   La semana pasada estuvimos interno en un hospital de Miami y si los lectores creen que “indio” es una aberración, aquí les copio como definen las etnias en los hospitales estadounidenses.  Origen étnico:

Hispano o Latino; No Hispano o Latino; Declinó.  En cuanto a la Raza:

Indio americano o nativo de Alaska; Asiático; Nativo de Hawai u otra Isla del Pacífico; Negro o Afro-americano; Blanco; Declinó. Las otras sandeces, por ridículas no las menciono.

   Para concluir, si en los primeros 50 años, los conquistadores españoles esclavizaron y mataron más de 300,000 “indios”; ahora, entre la JCE y la OEA, eliminarán de golpe y porrazo más de 9 millones de “indios” y que conste, como nadie querrá ser “mulato” el “macuteo” será grande para definir el color.  ¡Que discriminación rampante!