En España y otros países de la eurozona los bancos están abiertos, pero no prestan dinero

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Como resultado de la crisis financiera, en España y otros países de la eurozona los bancos han devenido en parecerse a los zombis, están abiertos, pero no prestan dinero.

Así lo plantea una publicación de Pedro Calvo en el  periódico El Economista, que explica que la plataforma mediante la que unos bancos prestan dinero a otros fue la primera en atascarse, allá por agosto de 2007.  Antes del estallido de los problemas, los bancos actuaban como el suministrador habitual de liquidez.

 “Sin embargo, una vez que los problemas emergieron y los bancos dejaron de confiar los unos en los otros, este segmento se secó”, afirma la publicación.

Ante esa situación, han tomado fuerza dos actores, que son en primer lugar, el Banco Central Europeo (BCE), cuya ventanilla de financiación bancaria viene funcionando desde 2007 a un ritmo y volumen desconocidos hasta entonces; y en segundo lugar, las cámaras de contrapartida, como LCH.Clearnet o Eurex Repo, que se han destapado como el plan B de los bancos para conseguir la liquidez que ya no obtienen en el interbancario.

La publicación agrega que otra plataforma que apenas tiene pulso es el mercado de emisiones. “Con las primas de riesgo soberanas en máximos, el acceso a nueva financiación mediante la colocación de deuda a medio y largo plazo y escala mayorista está bajo mínimos. Sobre todo para los bancos”, señala.

Agrega que sin poder emitir, las dificultades para financiarse al por mayor crecen para las entidades.

 Según la publicación, el último gran mercado zombi es el deuda pública.

“En los momentos duros las pantallas se quedan en blanco. No es que no haya mucha liquidez. Es que no hay ninguna. El mercado está asustado y los inversores se quitan de en medio”, sostiene un operador de renta fija de una entidad española. “El mercado está roto”, certifica Pablo Guijarro, consultor de Afi.

La publicación indica que esa ausencia de contratación se deriva de la crisis que padece la deuda soberana de varios países de la eurozona, entre los que España figura en un lugar destacado.

“Como la credibilidad de estas naciones se encuentra en entredicho, la actividad negociadora en torno a sus bonos está bajo mínimos. Como mucho, hay declaración de voluntades, es decir, en las mesas de contratación se introducen precios alejados del nivel en el que supuestamente está el mercado… por si suena la flauta”.

 “He estado viendo precios para comprar bonos españoles, pero las horquillas con las que trabajan los operadores son increíblemente amplias. Mientras más incertidumbre, más horquilla”, relata otro operador.

“Sin liquidez, los saltos de las rentabilidades, tanto al alza como a la baja, son desorbitados para lo que suele acontecer en la deuda pública… con el impacto consiguiente en la prima de riesgo, es decir, el interés adicional que el mercado exige a España -o cualquier otro país de la eurozona- por los bonos a 10 años sobre los alemanes con igual vencimiento”.

“Al mismo tiempo, esos trompicones, así como la ausencia de liquidez, siembran todo de dudas. Porque, ¿son reales los rendimientos y las primas? “Sí, lo son, en el sentido de que provienen de un precio que se ha marcado con una operación realizada en el mercado, pero no son representativos porque esa transacción no tiene continuidad, porque el mercado no tiene profundidad”, confiesa el mismo operador.

Según la publicación, “la realidad descrita complica la resolución de la crisis por las múltiples consecuencias que desencadena. Por un lado, impide que el euribor a 12 meses -la principal referencia hipotecaria en España- baje al ritmo al que debería hacerlo. Desde que el Banco Central Europeo (BCE) rebajó los tipos de interés el 3 de noviembre, apenas ha caído del 2,105 al 2,038%, cuando además todo indica que la entidad volverá a abaratar el precio del dinero el 8 de diciembre.

Por otro, fuerza a las entidades a buscar recursos en el mercado minorista, el de los particulares, pero a cambio de ofrecer unos rendimientos extratipados que van contra sus márgenes.

Adicionalmente, todo ello provoca que el grifo crediticio de los bancos apenas se abra, con las consiguientes consecuencias para los hogares y las empresas.

Al mismo tiempo, el incremento de los costes de financiación para el Estado, derivado en parte de la ausencia de liquidez en la deuda pública, acaba filtrándose al conjunto del sector privado -empresas, bancos y hogares-, cuyos costes de facturación también se encarecen por la competencia que suponen los altos intereses de la deuda pública (un efecto conocido como crowding out).

 Y esta consecuencia alimenta aún más el círculo vicioso que deprime la inversión empresarial, el empleo y el consumo”.   

Las claves

1. Como zombis

En España y otros países de la eurozona los bancos han devenido en parecerse a los zombis, están abiertos, pero no prestan dinero.

2.  Deuda pública

Según la publicación El Economista, el último gran mercado zombi es el deuda pública.

3.  No hay liquidez

“En los momentos duros las pantallas se quedan en blanco. No es que no haya mucha liquidez. Es que no hay ninguna”, señala  la publicación.

3.  Deuda soberana

La publicación indica que esa ausencia de contratación se deriva de la crisis que padece la deuda soberana de varios países de la eurozona, entre los que España figura en un lugar destacado.

4.  Los bonos

“He estado viendo precios para comprar bonos españoles, pero las horquillas con las que trabajan los operadores son increíblemente amplias. Mientras más incertidumbre, más horquilla”, relata otro operador para la publicación española.