En la Diana

Primer Tiro

Contrario a lo que esperaban los teóricos de la insostenibilidad de las cuentas externas, los resultados de la balanza de pagos del primer trimestre muestran que el saldo de las transacciones corrientes (las que no afectan la deuda externa ni la inversión extranjera) más las transacciones de capital (las que sí las afectan) fue casi cero, con un saldo negativo de apenas US$ 27.7 millones. El saldo de las transacciones corrientes fue negativo en apenas US$ 85.2 millones, y aunque la disminución del crecimiento es importante, gran parte del efecto se explica solo por la caída en los precios del petróleo: mientras la suma de la reducción de los ingresos por turismo, remesas y exportaciones nacionales y de zonas francas fue de US$ 571 millones, solo la reducción de la factura petrolera fue de US$ 504.6 millones. La conclusión es simple y sencilla: la crisis no ha aumentado el déficit externo, y los impactos de la flexibilización de la política monetaria no se han visto limitados por las restricciones externas.

Segundo Tiro

La restricción externa es la que más pesa sobre la economía dominicana. Un deterioro de los términos de intercambio u otro choque externo negativo no compensando con entradas de capitales impone un límite al gasto interno público y privado. Las evidencias empíricas son abundantes y aplastantes. Por tanto, la posible trayectoria de los precios del petróleo y de otras importaciones, y el comportamiento esperado del turismo, las zonas francas y las remesas, serán factores determinantes del tipo de política macro-económica a aplicarse para continuar amortiguando el impacto de la crisis. Si la recuperación de la economía mundial restablece el nivel de los ingresos externos sin crear expectativas de alzas en el precio futuro del petróleo, la flexibilización de la política monetaria podría mantenerse o incluso ampliarse, y esto sería más fácil mientras mayor sea el financiamiento externo del déficit fiscal. No importa de dónde venga el financiamiento, en macroeconomía no se puede violar la ley del equilibrio financiero.

Tercer Tiro

A un escenario externo favorable habría que sumarle los efectos de una baja tasa de interés y las ganancias de una mayor competitividad cambiaria, pues hasta abril la inflación acumulada era menor que el aumento del precio de dólar. Si se suma también una mejor y mayor oferta de financiamiento a las PYMES y a la construcción de viviendas, entonces se puede esperar un crecimiento importante de la inversión privada. Pero como no hay almuerzo gratis ni se pueden eludir los efectos de las restricciones, el que todo déficit tiene que financiarse implica que la tasa de interés no puede reducirse más allá del nivel requerido para que la rentabilidad de los depósitos en pesos presenten un margen positivo en relación a la alternativa de depósitos en dólares. Los empresarios empiezan a reaccionar a las nuevas condiciones macro-económicas, pero deben comprender que se tiene que tomar en cuenta a quienes financian la inversión y los déficits, pues como en el universo, el equilibrio es el resultado de la actuación de fuerzas iguales pero de signos contrarios.