En la Diana

ROLANDO REYES
Primer Tiro

¿Existen riesgos de desequilibrios macroeconómicos que produzcan incrementos en la inflación y  la tasa de cambio?. Solo los miembros de la oposición a la política económica y  los que creen que la debacle económica aumenta sus posibilidades electorales contestarían afirmativamente. Tres de los eventos probables que pueden preocupar a los mercados son una  recesión fuerte y duradera en Estados Unidos, un mayor aumento en los precios del petróleo, y un aumento del gasto publico que produzca un déficit fiscal significativo. Pero el alto nivel de reservas internacionales,  un posible aumento en las entrada de capitales (resultado de las fuertes reducciones de tasas de interés en los mercados internacionales) y  la capacidad de ajustar la política monetaria a cualquier escenario, son elementos de mitigación de estos riesgos. Si la pregunta inicial se hiciera a los analistas que toman en cuenta todas las variables y todos los posibles escenarios, la respuesta quizás sería la de que los riesgos macroeconómicos se encuentran bien equilibrados.

Segundo Tiro

¿Puede la política monetaria mantener el control de la inflación y al mismo tiempo influir para que el tipo de cambio se mantenga en la cercanía de su nivel de equilibrio?. Ya nadie duda de la capacidad de la política monetaria para alcanzar niveles predeterminado de inflación, descontando los impactos del petróleo y los desastres naturales. Nadie tampoco pone en duda el interés del Banco Central de mantener la tasa de cambio lo más cercana posible a su nivel de equilibrio. Por eso las operaciones cambiarias que afectan el nivel de las reservas y de liquidez de la economía son instrumentos que se utilizan según las circunstancias, dependiendo de la magnitud en que la tasa de cambio se aleje hacia abajo o hacia arriba de su nivel de equilibrio. Se puede concluir entonces que la respuesta a la pregunta inicial es afirmativa, pues además de cumplir con sus metas de inflación, el Banco Central ha impedido reducciones significativas en la tasa de cambio, aumentando el monto de las reservas internacionales en los momentos de grandes entradas de capitales. 

Tercer Tiro

¿Es posible que el caso Sun Land produzca perdida de credibilidad en la disposición del Gobierno de pagar su deuda, que bajen los precios de los bonos soberanos y que aumente el costo de refinanciar dicha deuda? Esa es una de las apuestas de los miembros de la oposición a la política económica y de los que creen que la hecatombe económica aumenta sus preferencias electorales. Pero resulta que entre el 28 de diciembre y el 4 de febrero el precio del bono con vencimiento en el 2013 (el de mas rápido vencimiento) aumentó un 5.5%. La conclusión es simple: el caso Sun Land no ha aumentado el riesgo percibido por los mercados. El 8 de febrero la diferencia entre los bonos dominicanos y los norteamericanos era de 370 puntos, por debajo de los demás países de riesgo crediticio similar. Parece que los mercados están contestando negativamente a la pregunta inicial, como negativo podría ser para la agencia S&P su apresurada decisión de colocar en lista negativa la calificación crediticia del país.