En la Diana

Primer Tiro
Al menos cuatro variables  básicas  están mostrando comportamientos que deberían incidir en una reducción del tipo de cambio: 1) La disminución del  precio del petróleo, de los alimentos y materias primas importadas, lo que disminuye la demanda de dólares para el pago de importaciones.

2) La desaceleración del crecimiento de la economía, lo que disminuye la presión del gasto interno sobre las importaciones y produce una mejoría en la balanza comercial del país. 

3) La reducción de la inflación interna, lo que aumenta el poder de compra de los extranjeros, disminuye los costos de producción y mejora la competitividad de la producción nacional. 

4) El aumento de la diferencia entre la tasa de interés de los depósitos en pesos y en dólares, lo que produce un aumento de la oferta de estos para invertir en aquellos. Solo dos factores podrían estar operando en contra de una reducción del tipo de cambio: la percepción de un aumento del déficit fiscal y  la deuda en dólares con los suplidores de electricidad.

Segundo Tiro

Parte de la deuda en dólares con los productores de electricidad puede ser cubierta con los depósitos que en dicha moneda mantiene el Gobierno, y la parte restante es un monto insignificante con respecto a la oferta total de divisas que registra el mercado cambiario. Solo en el mes de octubre la venta de dólares en el mercado cambiario aumentó a más de dos mil millones, y continúa en ascenso en el cursante mes.

Es obvio que la existencia del atraso en los pagos a los productores de electricidad no puede ser una fuerza que esté presionando el tipo de cambio. Las causas externas e internas del déficit fiscal del cursante año son completamente transitorias. La parte de dicho déficit que sería financiado con pasivos financieros no produciría un deterioro de la sostenibilidad de la deuda pública. Con el presupuesto que en los próximos días será depositado el Congreso,  el Gobierno está  enviando  una señal contundente de su voluntad y decisión  de mantener el equilibrio fiscal.

Tercer Tiro

Si la situación fiscal puede cambiar en función de la magnitud del superávit  presupuestario y la composición del gasto público; si los fundamentos reales indican que el tipo de cambio debería estar bajando; si ya en el nivel actual la moneda nacional se encuentra subvaluada; y si la deuda en dólares con los productores de electricidad no es importante con relación a la oferta total, entonces solo es cuestión de tiempo para que los mercados internalicen las expectativas correctas y el tipo de cambio empiece a bajar, lo que también podría ocurrir con el riesgo país.

El detonante del proceso podría ser la ejecución de un presupuesto superavitario que incluye los pagos de los intereses de los bonos de capitalización del Banco Central. Mientras tanto, la institución seguirá ejecutando una política monetaria tendente a mantener el tipo de cambio nominal del mercado lo más cercano posible al tipo de cambio real de equilibrio, tomando en cuenta las condiciones fiscales y financieras internas, y las del entorno internacional que influyen en la balanza de pagos.