En la Diana
Las tasa de interés nominales están por encima de la inflación

Primer Tiro

De dónde venimos: Todavía a principios de año la economía estaba creciendo a un ritmo muy acelerado, por encima de su potencial. El sobre-calentamiento, unido al choque externo negativo, estaba aumentando los riesgos de una pérdida del control de la inflación. La aceleración de los precios del petróleo y de productos básicos importados produjo un fuerte deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos y aumentó los gastos del Gobierno en subsidios al GLP y al sector eléctrico.  Dado el déficit fiscal de origen externo e interno, dado el alto grado de rigidez a muy corto plazo del gasto público, y tomando en cuenta la intensificación del choque externo y el crecimiento del crédito privado, el Banco Central tuvo que actuar para producir un ajuste macro-económico que restableciera la viabilidad de las cuentas externas y que colocara el crecimiento del crédito privado y la demanda interna en un nivel compatible con el control de la  inflación. Venimos de una situación difícil, insostenible sin medidas de ajustes. 

Segundo Tiro

En donde estamos: El BC ha actuado para producir un ajuste a través de la tasa de interés y del nivel de los agregados monetarios. Es cierto que actualmente las tasas de interés nominales están por encima de la inflación, y que se ha reducido la emisión monetaria real. Pero es preferible esta situación que un deslizamiento de la tasa de cambio. Las decisiones de tasas de interés están actuando directamente en la reducción del crédito bancario, y en la actualidad el mismo es compatible con un crecimiento esperado de la economía. Los mayores rendimientos del ahorro en pesos también han alentado el retorno de capitales de los bancos y de otros residentes. En las actuales circunstancias la tasa de cambio no es una variable de ajuste, pues una mayor devaluación amplificaría los impactos del choque externo, y aumentaría el riesgo de una mayor inflación. Estamos purgando culpas propias y ajenas, pero sin las medidas aplicadas, el ajuste no sería una cruz llevadera.

Tercer Tiro

Hacia dónde vamos: se espera que la reducción de la intensidad del choque externo coloque el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos en un nivel casi financiable con la cuenta de capital, lo cual sería muy buena noticia en caso de ocurrir.  El Gobierno ejecutaría un presupuesto que contempla el pago de los intereses devengados y a devengar durante el 2009 por los bonos de capitalización del Banco Central. Se contemplaría también la generación de un superávit primario cercano a un 1.5% del PIB  del próximo año. La mayor viabilidad de los resultados de la balanza de pagos, y la mejoría de situación fiscal esperada para el 2009, son las bases sobre la que se podría sustentar una flexibilización de la política monetaria y por tanto, una reducción de la tasa de interés y un crecimiento de la liquidez de la economía. Vamos a una situación de crecimiento de alrededor de un 3%, con menores tasas de interés y con una inflación de un dígito, lo que si no es el paraíso, es más deseable que lo actual.