En la Zona Colonial celebran la fiesta de San Andrés

El colectivo de juntas de vecinos de la Zona Colonial se propuso hace ocho años rescatar la celebración de la fiesta de San Andrés el 30 de noviembre de cada año.

Por ello,  organiza un programa de actividades que incluye la coronación de una reina y de toda una corte entre las jóvenes de la comunidad, así como la presentación de varios grupos artísticos y culturales.

Ayer, decenas de personas se dieron cita en la calle El Conde, de esta ciudad, donde en medio de un protocolo de tradición y cultura se presentó a la joven Lorena Polanco, de 21 años  y  Katherine Comiz, de 17, como  reina y  princesa de la corte de San Andrés.

  “Para nosotros es un orgullo celebrar esta fiesta tradicional que da inicio a las festividades navideñas en la comunidad”, declaró Mercedes Coste, presidenta de la Junta de Vecinos.

De igual forma, el director de la Dirección General Desarrollo de la Comunidad (DGDC), Luis Acosta Moreta “El Gallo”, valoró que  San Andrés es una de las fiestas más antiguas en el país.

Hace cuatro años que la DGDC apoya  la organización de las festividades.

Para Moreta, la tradición contribuye al fortalecimiento de la identidad nacional, “entendemos que si este tipo de tradición desaparece, así mismo va a desaparecer la identidad de todos los dominicanos”, dijo.

 Abre la Navidad.  La festividad inicia la temporada navideña, por lo que también es aprovechada para inaugurar adornos navideños y otras costumbres de los tiempos de pascua.

  Por eso, ayer la orquesta de Félix del Rosario, dirigida por el maestro Frank Cruz  y Rita Almonte con el grupo La Unión, acompañados, por el maestro “Cun Cun”, amenizaron un espacio musical repleto de villancicos, clásicos  y música típica.

La tradición

De acuerdo a la tradición, en los tiempos de la colonia los españoles acostumbraban a lanzarse colonias y polvos perfumados para celebrar el día de San Andrés, que era uno de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret. Como los criollos no tenían acceso a las colonias y a los polvos, lanzaban cascarones de huevos rellenos de agua de flores en cuya preparación invertían hasta seis días. Se dice que a los huevos primero les hacían un orificio para extraerles el contenido, los lavaban y dejaban secar el cascarón al sol por varios días. Al mismo tiempo, reposaban flores en agua y alcohol con la cual llenaban las cascaras para lanzarlas en las fiestas. Hay varias versiones del por qué se veneraba de esa manera a San Andrés, una da cuenta  que los polvos reseñaban el que desprendían sus sandalias al seguir a Jesucristo.