En tribunal de tránsito de Villa Mella urgen por un traslado

22_10_2016 HOY_SABADO_221016_ El País5 A

Cuchitril. Esta palabra que suena fea, es la primera que viene a la cabeza de quien tiene que llegar al tribunal de tránsito de Villa Mella, un pequeñísimo espacio que vuelve además indigno, cualquier proceso judicial por simple que sea.
Las dimensiones de este juzgado de paz municipal, que en su interior se desarrollan sin ningún lindero Fiscalía y Poder Judicial, ronda alrededor de los 30 metros. En ese angosto escenario y con condiciones deplorables se ventilan los casos de tránsito de los municipios Santo Domingo Norte y Oeste, hasta Pedro Brand.
En una única sala están cinco escritorios, tres de la secretaría del juzgado y dos del Ministerio Público, además de la diminuta área donde opera el tribunal.
Sin que quede espacio alguno para atender a los usuarios.
Es en el despacho del fiscal, entre montones de expedientes distribuidos en los pocos metros que se hacen las vistas de conciliación de los conflictos, que cuando pasan de dos involucrados en el proceso la situación se torna inmanejable, según manifiestan los propios usuarios y abogados.
Sin embargo, el panorama es peor, cuando se descubre que el baño y el archivo están en la misma habitación, y que el tanque del inodoro sirve de sostén de expedientes. Igual pasa con el baño de la jueza Ariella Cedano Núñez, que además sirve de almacén de materiales gastables y depósito del inversor con sus respectivas baterías.
Ni para colgar una toga. “Aquí no hay espacio ni donde uno colgar una toga decentemente”, expresa indignada la magistrada, quien dice tiene en muchas ocasiones que compartir su despacho con la oficinista; ahí también tiene que comer y guardar el resto de los expedientes que no caben en el baño.
Dice que en innumerables ocasiones ha intentado sin éxito conseguir un traslado, porque entiende no es posible trabajar en esas condiciones. Aunque ha hecho propuestas de alquiler, la burocracia y que un local cumpla los requerimientos traban el proceso.
Caótica. Así define la jueza, las condiciones en que allí se imparte justicia.
“Si usted viene aquí a las 8 ó 9 de la mañana, usted no encuentra espacio para caminar, ni respirar, ni moverse”, asegura.
Sostiene que cuando hay usuarios de los dos lados, no se puede trabajar.
“Esto no es un tribunal, lo es en la función que desempeña, pero en cuanto al espacio y las condiciones en que se trabaja y responde a los usuarios, no lo representa”, agrega.
Justicia con riesgo. La situación no solo es incómoda y a veces inmanejable, sino también insegura.
Según lo afirmado por la magistrada, hace solo unas semanas que tienen un policía fijo asignado.
Explica que conocer procesos, que muchas veces implican violencia, es riesgoso, y es que personas se han peleado en plena audiencia y, lo que es peor, presos se han escapado por no tener una seguridad en el tribunal.

Aunque la gran mayoría de los casos que se conocen tienen que ver con accidentes de tránsito, ahí también se ventilan golpes y heridas; disputas entre vecinos, entre otros.
Su ubicación, además de las casi nulas facilidades de la edificación, hace que personas abandonen sus casos, afirman abogados.
En la lucha por la asignación presupuestaria que establece la ley para el Poder Judicial, se argumentan las condiciones de estos tribunales y la falta de otros 100 que fueron creados, pero que por falta de recursos no se han construido.