En una mano un grillete, en la otra una soga

Pedro René Almonte Mejía
Pedro René Almonte Mejía

Una frase bastante repetida, por mi parte la estoy escuchando desde que soy consciente de la realidad; y es: “La política es el arte de lo posible”, y realmente esto pudiera acercarse a la verdad, porque si no es a través de la política, ¿qué ideas se pudieran llevar a los hechos y convertirlas en políticas públicas en beneficio de las grandes mayorías? Los países van bien o mal según las decisiones que tomen los políticos de turno; con algunas excepciones, como Bélgica que duró aproximadamente un año y medio sin gobierno, sin embargo el país siguió avanzando de manera adecuada, por lo cual me pregunté: ¿Qué tan necesarios son los políticos? ¿El papel que juegan los políticos en la sociedad dominicana en específico, es bueno o malo para los dominicanos? Eso depende de las ejecutorias y los resultados que pueda exhibir cada político.
De igual modo , las ejecutorias de cualquier político deben estar precedidas de planes y programas , pero qué plan puede tener al menos en su mente alguien que quiere llegar al poder para repartirse el pastel del presupuesto nacional , gritando a los cuatro vientos un “cambio” , pero al mismo tiempo se encadena a la corrupción , a la impunidad , a la desigualdad , al despojo de las empresas del Estado , a la privatización de los puertos , aeropuertos . ¿Cómo se puede producir el cambio encadenado a todo lo que representa Leonel Fernández? La única respuesta sería llegar al poder a toda costa y cueste lo que cueste. El “cambio” está tan ausente de dignidad, decoro y vergüenza que nunca pensé ver a los hijos biológicos y una parte de los que dicen ser discípulos políticos de José Francisco Peña Gómez, abrazar a Marino Vinicio Castillo (Vincho) quien fuera el mayor calumniador de Peña Gómez. Cuando comencé este artículo mencioné que “la política es el arte de lo posible” pero al parecer en la República Dominicana también es “el arte de lo imposible”.
Por consiguiente, el “cambio” de Abinader pretende llegar con un grillete en una mano encadenado a Leonel y todo lo que él representa, pero que también en la otra mano lleve una soga, porque si sus planes no se llevan a cabo, tendrá que ahorcarse políticamente.
“Uno de los más grandes errores es juzgar a los políticos y sus programas por sus intenciones o lo que dicen y como lo dicen, en vez de juzgarlos por sus resultados”. Milton Friedman.