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La partida de Mundito

Hay dos días en el año en los que no se puede hacer nada: ayer y mañana.

La muerte de mi amigo Mundito Espinal, el pasado miércoles 12 de agosto, me dejó un profundo dolor y sentimiento de culpabilidad, porque no me despedí en vida. Hace muchos años que Mundito y yo habíamos desarrollado una gran amistad, que se acentuó después que me dio el derrame.

Hacía mucho tiempo que no lo visitaba o llamaba, por lo que quería darle una sorpresa en la mañana del lunes 10, al salir del gimnasio del Club Los Prados, realizándole una visita. La residencia de él y Milagros García queda a 300 metros de donde me encontraba. Lo dejé para el martes 11.

Ese martes, luego que salí de realizar ejercicios, me dirigía hacia la casa de Mundito, pero se me presentó un percance de último momento y me devolví.

En la mañana de ese miércoles me disponía a llamarlo, pero no lo llamé. Por eso, amigos lectores “no dejen para mañana lo que puedan hacer hoy”. Llama o visita hoy a esa persona que aprecias.

Mis condolencias para Milagros García, una mujer extraordinaria, trabajadora, inteligente, fiel y bella.