Encienda su mente para apagar el cigarrillo

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A veces, para dejar de fumar basta con una buena dosis de decisión, firmeza y perseverancia, y utilizar una serie de habilidades, que ayudan a conocerse mejor y afrontar las situaciones que le impulsan a fumar. Todo lo que debe saber, preguntarse, decirse y evitar para despedirse del tabaco.

Las primeras semanas de síndrome de abstinencia son las más difíciles. Después y con el paso de los días los síntomas de ansiedad, irritabilidad y nerviosismo, así como el deseo irrefrenable de volver a fumar y el pensamiento continuo en el tabaco, se van haciendo menos intensos.

Además, es muy excepcional conseguirlo a la primera. Dejar el tabaco, seguramente le demandará varios intentos: antes de alcanzar el éxito es probable que atraviese varios ciclos de abstinencia y recaída, hasta conseguir abandonar el tabaco definitivamente. Pero si persevera lo logrará.    

Son algunas de las realidades que debe tener presente si intenta dejar el tabaquismo: un empeño en el que no sólo resultan vitales la decisión y voluntad propias, y el apoyo profesional, sino también la información correcta, una actitud positiva y ciertos recursos psicológicos. ¡Mentalícese para triunfar y lo conseguirá!

• Preguntas que facilitan el esfuerzo

 Algunos interrogantes clave que debe plantearse son: ¿En qué instantes o circunstancias fumo más? ¿a qué hora enciendo el primer cigarrillo? ¿Fumo a solas o en compañía de amigos o conocidos? ¿Suelo hacerlo más en la calle, el coche, las fiestas, comidas o reuniones, el trabajo o el ocio? ¿Cuántos cigarrillos consumo al día? ¿Cómo son mis caladas: superficiales o intensas, continuas o espaciadas? ¿Fumo por aburrimiento, ansiedad, adicción, para levantar mi ánimo o para tener algo en la boca o la mano? ¿Necesito un cigarrillo cuando estoy deprimido, malhumorado, ansioso o estresado? Algunas personas descubren que en su hábito influye una sensación de fatalismo, debida a las enfermedades o decesos de sus allegados, los cuales les llevan a decir “de algo hay que morir…”.

• Envíese mensajes constructivos y optimistas

Si intenta ser un ex fumador debe incorporar a su conciencia una serie de mensajes: “Si pienso que fumo uno sólo, me engaño a mi mismo, porque basta una calada para impulsarme de nuevo a fumar y recaer en el hábito”, “Reconozco que tengo ganas de fumar, pero soy capaz de controlarme”, “Cuando dejo de fumar sólo recuerdo lo agradable del hábito, olvidando lo malo: la tos, el olor, el malestar, el gasto de dinero…”. “He decidido que no fumaré y mantengo mi decisión”. 

• Antídotos para los momentos difíciles

Ante una situación de riesgo es fundamental actuar, efectuar un movimiento, cambiando de conducta o escenario, en lugar de permanecer esperando pasivamente, lo cual favorece que se caiga en la tentación de fumar. Si está con amigos o gente que fuma, cambie de lugar o salga de ese sitio. Si está sólo y comienza a dudar, haga una llamada telefónica o hable con alguien. Si acostumbra fumar después del desayuno, intente levantarse un poco más tarde. Si fuma de camino al trabajo, suprima el café con los compañeros. Para cada situación hay una alternativa: puede evitarla, si la anticipa, o modificarla, si le sorprende.

• Sea consciente de que es un reto a largo plazo

Los distintos tratamientos, cuya duración oscila entre los dos y seis meses, aumentan su eficacia si se aplican combinados, bajo el asesoramiento de un profesional, y con el apoyo de habilidades conductuales. Pero no baje la guardia ante sus buenos resultados iniciales, ya que el tabaquismo y el síndrome de abstinencia, sólo se consideran curados al cabo de un año sin fumar, no antes.

• Busque el apoyo de sus seres queridos

Es mucho más difícil conseguir el éxito, si sus familiares le inducen estados emocionales que disparan su ansia de fumar, desde presionarle, criticarle o exigirle, hasta ignorarle, hacerle enfadar o incluso alabarle en exceso. Es necesario que se comprometan a respetar y apoyar su decisión, ayudándole a mantenerse sereno y sin alterar sus emociones.  

• Luche en todos los frentes

Algunas personas son capaces de dejar el hábito por si mismas, gracias a su voluntad y decisión, pero conviene contar con un asesoramiento médico o sanitario, ya que la deshabituación puede tener consecuencias indeseadas que conviene atajar, como la tensión nerviosa sostenida o la subida del peso corporal.

Los métodos más eficaces para dejar de fumar combinan el apoyo psicológico para combatir la dependencia psicológica por el cigarrillo, con los fármacoos que combaten la adicción física por la nicotina. Los sustitutos de nicotina y el bupropion tienen resultados equivalentes. Si se combinan entre sí o con el apoyo psicológico, su tasa de éxito oscila entre el 30 y el 45 por ciento.E F E – REPORTAJES