Endecha por Casimiro

El deceso de Pablo Rafael Casimiro Castro el 19 del presente mes de enero, concluye el ciclo de fulgurantes tribunos que atronaron los podiums políticos y enardecieron a las grandes multitudes con resonancias delirantes.

A los 76 años, víctima del mal de Alzheimer, una pandemia que flagela a la humanidad de hoy en día se apaga una voz estentórea y vibrante que logró concitar la unidad de la grey del PRD desde sus inicios en octubre de 1961 y durante la jornada peliaguda de los doce años fatídico aquellos que condujo el destino nacional el despotismo ilustrado de Joaquín Balaguer. Eran los tiempos en que los entorchados o eliminaban a los más díscolos o a los menos levantiscos nos convidaban a la morigeración a cambio de protección física, como fueron los casos de Casimiro y de quien escribe, como alternativas para sobrevivir esa etapa difícil en la cual el imperio cohesionaba la ofensiva ante el vórtice de la Guerra Fría. 

Algunos como Manolo Tavárez Justo, Los Palmeros de Francis Caamaño y luego éste mismo en Caracoles, no lo entendieron, pero algunos como el suscrito y Casimiro, interpretamos que si nos las arreglamos para sobrevivirle al generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, también haríamos lo mismo con el doctor Balaguer y eso fue lo que sencillamente hicimos, proponernos sobrevivirle. Pero la intolerancia de entonces, el vértigo que azuza el temor del imperio en su lucha titánica por el Hegemonismo planetario, impuso sus huellas trágicas en nuestro país luego de concluída la guerra de abril de 1965, y Casimiro, sin militar en los grupúsculos extremistas, fue víctima de “Los Incontrolables”, un eufemismo terrible con el cual el presidente Balaguer disimuló la impronta del imperio que lo acogotaba y conducía sin contemplaciones.

El fósforo blanco mutiló su rostro derecho y su mano izquierda, pero no su verbo taladrante ni su valor indoblegable que junto a su honestidad conformaron a un espécimen humano inolvidable. Descansa en paz, amigo inolvidable….