Enfatizar en la seguridad

Coincidencia de hechos proyectaron coyunturalmente una imagen negativa del país como destino turístico que es necesario refutar mediáticamente, dentro y fuera, como se está haciendo a nivel oficial y particular. Pero no hay dudas de que en la defensa de la industria receptora de visitantes debe recurrirse a claros hechos concretos como sería certificar con autoridad y gestión de Estado la calidad de los servicios de alimentación y bebidas en los centros hoteleros a los que llegan productos diversos, incluyendo bebidas espirituosas sobre cuya procedencia y composición no deben quedar dudas. Es probable que buenas gestiones privadas cumplan ese papel actualmente, pero llegó la hora de que el Ministerio de Turismo avale testimonios y asuma como rutina dar fe de su gestión normativa y protectora.

Otros organismos especializados en salud, inocuidad y defensa del consumidor deberían decir presente, con notable visibilidad, en los polos turísticos. Turismo debe velar por la capacidad de reacción institucionalizada de los hoteles a las emergencias de los huéspedes por diversas causas incluyendo las ingestas y participación en actividades que conlleven riesgos en balnearios y otras exposiciones a peligro y que nunca parezca que se ha fallado en el momento oportuno. La mujer del César debe ser honrada y parecerlo en toda situación. Que los hechos respalden el discurso de la buenaventura.

Sobre mangos y regionalismos

¿Cómo negar que unas frutas de San Cristóbal deleitan y se equiparan a otras de Baní? Y que además los mangos motivan a los sancristobalenses a asumir con superación empresarial el cultivo y mercadeo de sus “perlas vegetales” en leal competencia con los banilejos. Una feria trae la otra y ayer comenzó la de la Ciudad Benemérita impulsada por diligentes productores que buscan lucro a base de prácticas agrícolas amigables al ambiente. No simples colectores del “mango bajito” que menciona el decimero Alix.

Gracias al renovado interés por este cultivo de tradición, el mango dominicano se eleva con ofertas de calidad para llegar al consumo local y a la exportación con méritos de marca-país. Una contribución de laboriosos agricultores a la presencia exitosa en los mercados para generar empleos y divisas.