Enfermedades alérgicas

Infografía de cómo se inflama el esófago a quienes padecen EoE o esofagitis eosinofílica.Foto: The Ohio State University Wexner Medical Center. USA
Infografía de cómo se inflama el esófago a quienes padecen EoE o esofagitis eosinofílica.Foto: The Ohio State University Wexner Medical Center. USA

MD, PhD Alergología e Inmunología Clínica de Hospital General de la Plaza de la Salud

La alergia es una respuesta exagerada generada por el sistema inmunológico, el cual identifica como nocivas sustancias inocuas para el organismo humano, como puede ser el polen, los ácaros del polvo, los medicamentos o los alimentos.

Esta respuesta del sistema inmune no produce ningún beneficio en el organismo, dando lugar a una serie de alteraciones que generan distintos síntomas y signos, propios de las enfermedades alérgicas. La alergia se produce en individuos con una predisposición genética, que expuestos a ciertos factores ambientales o sustancias con capacidad para inducir una respuesta inmunológica, desarrollan anticuerpos frente a dichas sustancias.

Las sustancias capaces de generar un respuesta alérgica son denominadas alérgenos. Los alérgenos pueden ser de distinto tipo: inhalados, también llamados aeroalérgenos, como son los ácaros del polvo, los epitelios de los animales y los pólenes; alimentarios, como las proteínas de la leche de vaca, el huevo, los pescados y mariscos; medicamentosos, como los antibióticos, analgésicos y quimioterápicos; veneno de insectos, como el de abeja y hormiga; de contacto, como el níquel y los perfumes; ocupacionales, como el látex, la harina de trigo, la fibra de vidrio, etc.

En la alergia intervienen distintos mecanismos de respuesta inmunológica. Para el desarrollo de la alergia debe existir una primera exposición al alérgeno, momento en el que se producen una serie de anticuerpos frente a dicha sustancia, habitualmente inmunoglobulina E (IgE), que se une a la superficie de unas células llamadas mastocitos y basófilos, que en una segunda exposición al alérgeno liberan una serie de sustancias y mediadores que son los responsables de los síntomas y signos característicos de la respuesta alérgica de hipersensibilidad tipo I o inmediata, como por ejemplo los habones o ronchas.

En el caso de las reacción de tipo tardía, como ocurre por ejemplo en la dermatitis de contacto y las reacciones tardías a medicamentos, la célula efectora es el linfocito T, el cual, una vez reconocido el alérgeno en una primera exposición, libera tras la segunda exposición una serie de mediadores proiinflamatorios que darán lugar a las manifestaciones típicas de este tipo de reacciones, como son el eccema y los exantemas.

Los síntomas nasales son la manifestación más frecuente de la alergia, pudiendo afectar hasta el 20 % de la población general.

El asma, la dermatitis atópica y la alergia alimentaria le siguen en frecuencia. Otros tipos de alergias menos frecuentes son la alergia a medicamentos y alergia a veneno de himenópteros (abeja, avispa, hormiga).

Debido a la alta frecuencia en la población general, las enfermedades alérgicas constituyen un verdadero problema de salud pública, por su repercusión en la calidad de vida, generando alteraciones del sueño, absentismo escolar y laboral, limitación en la vida cotidiana del hogar y en la vida social, así como el costo económico que representa para los pacientes.

La OMS estima que solo en asma, por ejemplo, se invierte el 1 % de todos los recursos sanitarios a nivel mundial, y que el impacto socioeconómico es similar al de la diabetes, la esquizofrenia o la cirrosis hepática. La evolución clínica de la enfermedad dependerá en gran medida en el inicio temprano de un tratamiento adecuado y específico.

¿Qué es  la inmunoglobulina E (IgE)?

La inmunoglobulina E (IgE) es un anticuerpo monomérico (molécula relativamente simple, capaz de reaccionar con ella misma o con sustancias semejantes, para constituir polímeros o macromoléculas) que se encuentra en cantidades muy bajas en la sangre, siendo su concentración sérica de diez mil a un millón de veces más baja que el resto de inmunogobulinas, por lo cual se emplean unidades de medidas distintas al del resto de inmunogobulinas séricas.

La función principal de la IgE es defensiva contra los parásitos, sobre todo en las producidas por helmintos (gusanos), ya que activa células que contienen en su interior sustancias tóxicas y letales para estos. La IgE puede sintetizarse además en individuos predispuestos frente a sustancias inofensivas para el organismo, como son los epitelios de animales, ácaros o pólenes, siendo llamado este tipo de anticuerpo IgE específica, ya que reconoce a un alérgeno en concreto.

La IgE total se encuentra elevada con frecuencia en infecciones por parásitos (áscaris, fasciola, filaria, malaria, etcétera), y en personas que sufren de alguna enfermedad alérgica, ya sea respiratoria, digestiva o cutánea. Puede además estar elevada en muchas otras enfermedades como infecciosas (lepra, tuberculosis, tos ferina, etc.), inflamatorias (artritis reumatoide, penfigoide ampollosa, lupus eritematoso sistémico, etc.), neoplasias (mieloma IgE, enfermedad de Hodgkin, etc.), inmunodeficiencias (Wiskott-Aldrich, enfermedad de DiGeorge, etc.), y en la exposición a tabaco y alcohol. Los niveles marcadamente bajos de IgE total no se consideran patológicos.

¿Cómo se diagnostica la alergia?

En alergología, una correcta historia clínica es fundamental para el diagnóstico de sospecha y para poder decidir las pruebas más convenientes para detectar el alérgeno causal.

Para realizar el diagnóstico de certeza, el especialista dispone de una serie de pruebas que pueden ser in vivo, o sea hechas directamente al paciente, o in vitro que es a través de una analítica de laboratorio.

Dentro de las pruebas in vivo tenemos las pruebas cutáneas -o prick test- que constituye la herramienta básica de diagnóstico en alergología.
En esta prueba se coloca en el antebrazo del paciente una gota del alérgeno a probar realizando una punción con una lanceta, leyéndose el resultado en 15 minutos. Otras pruebas in vivo son la exposición controlada a alérgenos, en la que se le administra de forma controlada al paciente la sustancia sospechosa para descartar o confirmar la alergia.

Dentro de las pruebas in vitro tenemos la determinación de IgE específica, que puede hacerse en determinaciones individuales (CAP) o en plataformas múltiples (micromatriz de proteínas alergénicas).