Engel Leonardo, exponente brillante de múltiples recursos

ELEMENTOS

Cuando se presentan obras dominicanas en el exterior, hay quienes se promocionan aunque el evento no tenga relevancia hasta en una colectiva, y están los artistas que conciben y/o hacen una exposición importante e individual, pero no la dan a conocer. Es el caso de Engel Leonardo, artista y curador, con una muestra en Madrid, comentada por la prensa española, que merecía una buena información.
Engel Leonardo, uno de nuestros creadores jóvenes más destacados en la obra tridimensional, con carrera internacional y muy notables proyectos, expone en Lucy García, un espacio tan reciente como acogedor para el mejor arte contemporáneo. La galería, que lleva el nombre de su dueña, tiene ya una merecida reputación.
La exposición. Engel Leonardo, premiado en la penúltima bienal, sigue su trayectoria de artista afín con componentes de la casa: ¡no dejan de creer arquitecto a ese egresado de la UASD y Altos Chavón! Hace una obra distinta, difícil, abstracta… Ahora bien, arte abstracto no sería el término, sobre todo en esta individual, preferiríamos “arte concreto”, puesto que él fabrica objetos con un estilo propio, pero inscrito en la tradición dominicana, al utilizar materiales y técnicas de la artesanía regional.
Esta simbiosis empieza por el nombre la exposición, “Jimacayo”, voz taína y pueblo cercano a La Vega. También cada una de las cuatro piezas expuestas –una pequeña muestra puede ser una gran exposición– tiene por título el lugar y tres parajes: Jimacayo, La Penda, La Cabirmota, La Estancia.
Nos parece necesario subrayar esa proximidad de lo vernáculo en un arte definitivamente contemporáneo, con un atractivo internacional. Engel Leonardo construye instalaciones de pared, casi muebles imaginarios, de realización esmerada e imponente en tamaño, ritmo, orientaciones espaciales y de un mismo tamaño. Leemos su autoría inmediatamente…
Sin embargo, él utiliza, para estas construcciones, “manu-facturas”. Son piezas de una pulcritud insuperable, confeccionadas por artesanas, según la técnica de los espaldares de mecedoras con la exigente elaboración del tejido en hoja de palma. Engel diseña, supervisa, construye. La absoluta originalidad y sofisticación se alía con el legado y la destreza populares.
La cuarta obra es la instalación totalmente diferente en técnica y materiales, aunque igualmente conectada con la tradición… esta vez de las muñecas sin rostro. Es un conjunto exquisito de esculturas cerámicas –¡las podríamos ver como bolos o piezas de ajedrez!– que a medida que las vamos contemplando, se vuelven pequeños personajes. Caminantes, marchantas, con la culminación de dos lavadoras de oro… ¡Cuánto sorprenden y seducen estas “bateas” de porcelana con auténtica mezcla de sedimento terroso y oro aluvial! Sucede un encantamiento, una magia… ¡y siempre volvemos hacia ellas!
Desde el principio, Engel Leonardo nos ha interesado y su porvenir era certero, pero el acceso a su obra se hacía en esencia conceptual e intelectual, aunque usando elementos criollos… Ahora, en la exposición “Jimacayo”, aparte de refinamiento y cualidades conocidas, él nos emociona… ¡Enhorabuena, Engel!