Entendiendo el problema del agua

Entendiendo el problema del agua

El volumen promedio de agua disponible a los dominicanos, se ha estimado en alrededor de 17 kilómetros cúbicos al año. El kilómetro es una medida lineal conocida, verbigracia, de Santo Domingo a Boca Chica la distancia es de 30 kilómetros. Cuando el kilómetro se multiplica por sí mismo tres veces, se cubica y denota volumen, por tanto: 1,000m x 1,000m x 1,000m = 1,000,000,000 m3, igual a un kilómetro cúbico que equivale a mil de millones de metros cúbicos. Si efectivamente contamos con 17, pues diecisiete mil millones de m3 al año. En promedio, la máxima disponibilidad de agua queda así aproximadamente “determinada”.

Cuánto necesitamos los dominicanos para vivir saludablemente. Si consideramos la pregunta exclusivamente desde las necesidades de higiene y fisiológico, los volúmenes son pequeños, por ejemplo: 10 ó 12 vasos de agua al día, par de galones para asearse y algo más.

Digamos que todo vendría sumando 25 litros al día, por tanto, una persona necesitaría 25 x 365 = 9,125 litros al año, lo que es igual a 9.125 m3 al año.

Vivir con 9, 20 ó 50 m3 al año, precisa apuntalamiento de bienes y servicios que consumen mucha agua, son los que tienen que ver con producción e industrialización de alimentos, industria liviana y pesada, turismo, transporte, jardinería y demás aspectos de los tiempos modernos. Es cierto que nuevas técnicas de riego e invernaderos reducen las dotaciones considerablemente, lo mismo puede decirse de abastecimientos que utilizan materiales modernos en tuberías, así como electro-soldadura para unirlas. No obstante, en la RD no los utilizamos extensivamente y los que están instalados o construidos siguen sin reemplazar.

Hace unos 55 años, en Francia se requerían 1,000 m3 por persona por año para mantener a un ciudadano saludable. En 55 años que han transcurrido desde la estimación del hidrólogo francés, el mundo se ha transformado bajo la influencia de las nuevas tecnologías que como hemos señalado han tocado también la producción de alimentos y demás ámbitos de la vida moderna.

Supongamos que en la actual RD se utiliza el mismo caudal anual (1,000 m3/año) que en la Francia de hace 55 años. Si éstas tenemos, cuando dividimos 17,000,000,000 entre 1,000, el resultado indica que el promedio máximo anual de agua dominicana puede sostener a 17 millones de personas en nuestro pedazo de isla.

De acuerdo a los cálculos precedentes, si somos 10 millones, habría agua para 7 millones más, casi el doble. Entonces ¿por qué no alcanza? En esta visión macro del tema sobresalen algunas preguntas: Una, en realidad, ¿usamos el agua con la eficiencia francesa? Dos, el volumen aprovechable en un año depende, no solo de cuánto llueve, sino también de la distribución de las lluvias en ese año pues no es lo mismo que llueva cada mes a que el agua caiga en la temporada ciclónica o en dos o tres ondas tropicales, en estos últimos casos aunque llovieran más de 17 km3, la mayor parte del agua iría al mar. Por otro lado, no sabemos si el calentamiento global modificó el régimen de lluvias, si lo ha hecho, cuándo comenzó y si no, ¿lo cambiará y en qué magnitud?

En el enfoque micro preguntamos: ¿Por qué no llega agua los 24/7 a las viviendas aun en las áreas de clase media o afluentes de las ciudades dominicanas? Esta interrogante es sintomática de graves problemas pues el agua solo falta si: 1., no hay suficiente, 2., hay suficiente pero se está desperdiciando brutalmente, sea por malos diseños, construcción deficiente, desesperación de los usuarios que han roto las tuberías o canales para acceder a un poco o desperdicio en los procedimientos de riego o en la utilización del agua en las viviendas.

En el segundo punto, la solución sería diagnosticar, rediseñar, reconstruir los tramos y áreas que lo necesiten. Los desperdicios se corrigen con educación y penalización.

 

Las cifras precedentes señalan que muestra eficiencia de uso es muy baja, corregirla es difícil, costosa, molestosa y dilatada. Además, las correcciones deben ser sostenidas a lo largo de los años, lo cual las hace más difíciles en nuestro medio porque no estamos acostumbrados a mantener los esfuerzos, trabajos, por muchos años sino que los variamos de funcionario a funcionario o de gobierno a gobierno.

De todo esto nace nuestra recomendación para que tomemos las escaseces del día a día como indicadores del grave problema que debemos atajar lo antes posible y en cuya solución las autoridades, no importa de qué partido o quienes sean, necesitan tomar la iniciativa y solicitar el concurso de la ciudadanía.

 

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