Entre comisiones y cambios, nada pinta muy bonito

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Mudos, nos quedamos buscando una razón. No apareció. Por más que quisimos encontrarle lógica a los cambios realizados por el presidente Danilo Medina nunca podremos lograrlo porque, sencillamente, no tienen ningún sentido más allá que jugar a la política barata, esa que nos mostró el caudillo Joaquín Balaguer, para quien el Estado siempre era un relajo.
Si ya muchos de los cambios del 16 de agosto nos dejaron casi catatónicos, los del 14 de septiembre nos dieron el tiro de gracia: ¿cómo justificar que en bastantes posiciones colocaron gente que no sabe un carajo de las áreas a las que fueron enviadas? Al mejor estilo de Balaguer, hemos vuelto a los tiempos en los que la nómina estatal se usa para pagar favores. Los cargos son un botín más.
Pero eso no es todo. Dos días después, en el Consejo de Gobierno, se anunció la creación de cuatro comisiones: la Comisión Gubernamental de Seguridad Interior, la Comisión de Alto Nivel para Evaluar el Impacto del Tratado de Libre Comercio DR-Cafta en los Productos Sensibles del Sector Agropecuario Dominicano, la Comisión Presidencial para la Seguridad Vial y la Comisión Presidencial de República Digital.
Estas comisiones se sumarán a las 19 que existen y representaron un gasto de RD$2,209 millones en el 2015. ¿Lo peor? Más allá de la burocracia, la mayoría de las comisiones son inútiles. ¿Hasta cuándo seguiremos pagando este derroche? ¿Acaso nos pasaremos la vida pagando los impuestos para que el Estado sea un huacal lleno de compañeros del partido de turno? Suerte que Danilo haría lo que nunca se ha hecho… de ser lo mismo, volveríamos a los tiempos de Trujillo.