Entre Kerry y Bush: La carrera provocadora
y urgente de Mister Moore

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POR CARLOS FRANCISCO ELÍAS
1.- AMÉRICA LATINA PRIMERO, LUEGO DEMÓCRATAS Y REPUBLICANOS  Y TODOS LOS FELLOW AMERICAN…  Todos los que tenemos interés por seguir viviendo en este planeta lo hemos visto; todos los que entendemos que es justo vivir al menos con un mínimo de dignidad, lo sabemos.

Sabíamos que el bombazo del 11 de septiembre, aquel espectáculo mediático que la memoria mundial recuerda casi sincronizada, a veces todos los días, nos iba a cambiar la correlación internacional de las relaciones multilaterales y que el mundo que vivimos jamás sería el mismo y otros sabíamos, de modo particular , que las expectativas de América Latina en su relación con los Estados Unidos cambiarían, alguien con un simple olfato de seguimiento y lecturas, se iba a dar cuenta de una vez.

Si muchas veces se ha usado el criterio imperial como un título peyorativo, debo decir que ya el término imperio para aplicarlo a los Estados Unidos de América, sería más un asunto de denominación política e histórica, que permitiría una guía sociológica para tratar de entender e interpretar ciertos códigos negativos en los actuales representantes del mismo.

Todos sabemos, no podemos llamarnos a engaño, que apostar desde esta parte del mundo a los Fellow American, ya sean Demócratas o Republicanos, equivale casi a la misma quimera de dos tipos en un campo de la Vega, que se caen a trompadas porque sus equipos de Hockey sobre hielo en la liga Americana han perdido y ganado, tal como lo leen, quizás la única diferencia es que quienes reflexionamos sobre estos acontecimientos no deportivos sobre hielo sabemos que las malas decisiones imperiales nos afectan más que la derrota o triunfo de dos equipos de la liga del hielo.

Lo que vivimos ahora, obvio a todas luces, es el producto de una estrategia en la cual se piensa en el corazón del imperio que es posible ganar una guerra al terrorismo con una ocupación territorial.

Eso se mira de ese modo, contra todo pronóstico de estrategas regionales que piensan todo lo contrario, entre ellos un brillante galo llamado Olivier Roy…

En estas elecciones los latinos en los Estados Unidos son rebaños de cauces, porque difinitivamente, ni nos entienden ni los vamos a entender, lamentablemente sin estar de acuerdo con esos métodos sangrientos, es más plausible entender a quienes los atacan, porque sus historias de tiranías teocráticas y miserias materiales, están más cerca de nosotros, pero es barbarie sin discusión, que conste.

Porque tampoco el ciudadano inocente al azar, debe pagar con su vida los desaciertos de la política de un Estado.

Ante un totalitarismo Islámico, fanatizado, donde no media debate ni discusión pública sobre sus métodos en los paises donde tiene gran simpatía (mezclando teocracia islámica con sangre y confesionalidad, Laden es como su David islamita ante el Goliat del norte ), tenemos un proyecto de hegemonía cuya inspiración consiste, como doctrina y nuevo perfil del antiguo destino manifiesto de principio del siglo XX, es entender que ninguna potencia emergente debe competir mundialmente con los Estados Unidos de América en su capacidad de influjo y control del mundo.

En este sentido, las Naciones Unidas han pasado de simple organismo corporativo de naciones sin capacidad real de gerenciar en nombre de la paz mundial los acontecimientos que dividen el mundo de hoy.

Ante un panorama como este, es normal que muchos en los propios Estados Unidos de América, prefieran a J. Kerry aunque otros aun prefiriéndolo dudan y hacen bromas con el nombe del candidato Democrata, Kerri(dículo), cuando los temas se le van y se queda mirando el techo.

Bush, de su lado, solo puede hacer campaña sobre la base del miedo y sus lobos publicitario que anuncian el infierno si Kerry llegara a ganar.

Su premisa es clara: una América más segura, hace un mundo más seguro, América eje y centro de un imperio, el único en capacidad de hacernos sentir seguros, felicidad no promete, eso no, pero seguridad hasta el extremo de tumbar un avión de pasajeros sospechosos en pleno territorio norteamericano, eso sí.

América Latina, vela en el entierro de estas elecciones tendría si por lo menos el propio J. Kerry hubiese hablado sobre esa brecha insalvable entre las relaciones de Estados Unidos de América y la América Latina, de hecho la administración Bush ha creado protocolos para privilegiar relaciones sobre la base de la participación vasalla de los ejercitos latinoamericanos en Irak, fiasco que hasta nuestras playas llegaron y que la retirada de las tropas españolas, nunca más a tiempo y mejor, produjo la estampida dominicana.

2.- BIENVENIDO MISTER MOORE O LA PROVOCACIÓN NO EXQUISITA, PERO PROVOCACIÓN SE QUEDA

Michael Moore, cineasta, escritor, propietario de un humor ácido.

Pero ¿quién es realmente Michael Moore, por qué tiene una visión crítica de su propio?…

Por su origen social vayamos descubriendo sus singularidades, Moore es hijo de una secretaria y un sindicalista independiente de Detroit, Michigan.

Nacido el 23 de abril de 1954, en Flint, Michigan, Moore mostró siempre inclinaciones claras en favor de justicia social y las mejores relaciones humanas.

Cuando tenía 22 años funda el periodico Flint Voice, pero antes a los 18 ya había sido miembro del consejo administrativo de su universidad y se había convertido en un pintorescco defensor de los estudiantes.

SU CARRERA CINEMATOGRÁFICA

Flint fue o sigue siendo un pueblo cuya estabilidad en materia de trabajo dependía de la General Motor Company, la gigante de los carros en Usa, hacia 1989 Moore concibe un documental que denuncie los despidos laborables de la General Motor, así nace Roger y yo (1989). Roger Smith, era entonces el presidente de la General Motor. Este documental demostró las habilidades y astucias que tenía Michael Moore para expresarse en el documental y general en las personas reacciones inmediatas.

En el festival de Cannes del año 1995, vemos registrada una película de ficción titulada Canadian Beacon (1995), vale consignar que Moore pretendía conseguir con esta película la representación oficial al festival de aquel año, la cinta al pasar la revisión solo pudo llegar a la sección “Certain Regard”, que es el lugar que tienen los programadores de Cannes para todas aquellas películas que no hayan sido aceptadas a selección oficial.

Su carrera continúa con The Big One (1999), una crítica a las prácticas de las multinacionales, como es el caso de Nike.

Pero Michael Moore no estaba lejos de la celebridad que hoy se le conoce, estaba a punto de crear un fabuloso documental que estremecería conciencias y visiones internas en los Estados Unidos de América sobre el tema de las armas de fuego y su proliferación en todo el territorio nacional de aquel país.

En en el año 2002, aparece Bowling for Columbine, dos premios son importantes para este documental que revitaliza el género en los Estados Unidos de América, gana un premio en el Festival de Cannes edición 55, y luego profeta en su tierra, gana el Oscar del 2002 al mejor documental.

Con este trabajo Moore revitaliza los documentales, le vuelve a otorgar ese sabor de participación popular y de crítica inteligente, el alegato del film es dramático contra la Asociacion Nacional del Rifle en los Estados Unidos, de paso deja un testimonio público del actor Chalton Heston, cuya defensa al uso de armas Moore pone en solfa.

La constante de la obra de Moore son sus críticas observaciones al miedo en los Estados Unidos, pone en evidencia el nivel naif de un población que luce y actúa como la peor informada del planeta.

Para completar su celebridad era necesario que apareciera el extraordinario documental Fahrenheit 9/11 (2004), que le valió nada más y nada menos que la palma de oro del festival de Cannes de este año.

La mirada de Michael Moore es provocadora, algunas personas le califican de superficial, entiendo que su búsqueda como documentalista que trabaja con la cotidianidad le plantea ciertos rigores y ligerezas que le ayudan a mantener las líneas básicas del lenguaje elegido, que son :

1, Entrevistas como material de referencia.

2, Presencia protagónica del mismo Michael Moore como anfitrión de sus propias travesuras y provocaciones en vivo.

3, Uso de material visual adicional a título simbólico para hacer llegar sus ideas y señalamientos.

4, Integrar los símbolos de consumo de la publicidad norteamericana como un referente crítico y descontructor.

5, Excelente uso de la banda sonora, trabajada con criterios inteligentes de buen acierto.

6, El uso de la calle como un espacio propio para hacer el debate y el análisis de sociedad de modo permamente (Non Stop)…

Michael Moore además, ha hecho excelente uso de los medios tecnológicos a su alcance, creando expectativas mediáticas que logran romper muchos esquemas manidos en la cultura del prejucio norteamericano. Su forma de llegar a dicho público revela que el propio Moore sin muchas ínfulas tiene el carisma suficiente para que la gente de la calle le responda, haciendo valer los derechos ciudadanos, que reposan en la constitución.

La aparición de Moore justamente en el panorama electoral hace posible que si Johnn Kerry tiene votos signiticativos para ganar las elecciones del próximo 2 de noviembre, habrá que recordar que el documental Fahrenheit 9/11 (2004) tiene cifras récord en los Estados Unidos como el documental que mayor cantidad de personas han visto en aquel país llegando a facturar más de 100 millones de dólares, el documental ha sido en los Estados Unidos de América un fenómeno de sociedad y creo que también ayudó a la polarización de las elecciones entre los dos candidatos.

Quizás es un poco temprano para conjeturar, pero aún gane Bush las elecciones, que es una probabilidad menos remota que de la Kerry, negar la influencia de este documental de gran carga política actual, en los millones de personas que lo han visto, sería innegable.

Sí quiero insistir en el hecho de que si bien hay diferencias entre los candidatos, hay zonas donde no se diferencian en materia de la comprensión de ciertas realidades.

La gran diferencia la hace Michael Moore, que aun apoyando a Kerry, no ha dudado en plantearlo públicamente como su mal menor (véase revista Newsweek, edición inglesa, 28 de junio 2004), actitud que asumen millones de norteamericanos en estos momentos.

La existencia de Michael Moore, como expresión de un cineasta acorde al tiempo interior que vive su país, debe servir de reflexión para por medio de su cámara retratar una sensibilidad muy diferente a la que estamos acostumbrados a ver en el estereo tipo común de la imagen norteamericana.

Al final algo hay claro: el triunfo de George W. Bush de modo negativo para todo el sistema internacional, pondrá en evidencia el hecho de que la guerra al terrorismo no se gana ocupando un territorio, con Bush de nuevo en el poder, indirectamente en una situación de tensión internacional, estamos llamados a lo peor para la convivencia pacífica que el resto del planeta quiere, aun esas partes que el propio Bush ni conoce, ni le interesa.