Entre la basura y la delincuencia, todo huele mal

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Ellos son los amos y señores del Gran Santo Domingo. Por ello, se creen en el derecho de amenazar a todo el mundo con tal de lograr que la ciudad se postre ante ellos y pague lo que quieran cobrar. Duquesa, ese gran dolor de cabeza, es su emporio y, gracias a él, se dan el lujo de crear el caos.
Nunca será fácil entender cómo los gobiernos han dejado que Lajún haga y deshaga con el vertedero sin tomar cartas en el asunto. ¿Permitiremos toda la vida que una empresa juegue con la salud de nosotros? Los ayuntamientos deberían acoger la nueva propuesta que les hace la empresa Keywest y negociar con el vertedero La Tumba. Seguramente, asumo, saldrá mucho mejor.
Pero la basura no es el único dolor de cabeza que tenemos ahora. Igual de mal huele todo lo que rodea al Ejército y a la Policía Nacional, cuyos miembros viven embarcándose en actividades delictivas. ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar que quienes están llamados a cuidarnos sean los que atenten contra nosotros?
El caso de Luis Enrique Reyes Javier, raso activo de la Policía, nos confirma nueva vez que hay que hacer algo en las filas de los cuerpos de seguridad. También nos recuerda que la inseguridad es cosa de todos los barrios de la ciudad: no importa dónde usted se mueva o en qué ande: todos somos víctimas potenciales.
Víctimas somos además de una cúpula empresarial que olvida lo miserable que es el salario mínimo y lo poco que puede hacerse con él y, por ello, pone un 9% sobre la mesa de las negociaciones. ¡Más que una propuesta, parece burla! ¿Y el Gobierno? Como siempre… ¡calladito, qué es mejor!