Entre la ética y la moral

En esta ocasión tengo la intención de precisar la problemática que se vive hoy en día entre la ética y la moral, para lo cual es necesario indicar la no muy clara diferenciación entre la Moral personal y la Ética profesional.

La ética tiene por objeto de estudio la conducta moral de los hombres histórica y socialmente considerada. “La acepción más conocida y difundida del vocablo ethos se presenta a partir de Aristóteles, ligado a un conocimiento llamado precisamente ética. Según esta acepción, ethos significa temperamento, carácter, hábito, modo de ser. De manera que, con el significado etimológico, ética sería una teoría o un tratado de los hábitos y las costumbres.”

Ahora bien, la ética entendida como ciencia o teoría cuyo objeto de estudio es a la moral, plantea problemas concernientes a la relación que guarda la libertad con la moral, la diferencia que existe entre el aspecto normativo y el real, el carácter histórico de la moral, la diferencia entre las normas morales y las normas jurídicas, entre otros problemas.

De manera, que la Ética abarca las normas que permiten la convivencia de personas y grupos, y la moral abarca la conciencia individual, que se considera subjetiva por razones obvias.

Sin embargo en el ámbito de la moral, el Vaticano II significó el paso de una moral centrada en la ley a una moral centrada en la persona. Puesto que el rápido progreso plantea hoy problemas a la moral, tanto individual como social, por la envergadura y perentoriedad que apenas da respiro para improvisar unas soluciones que adolecen de falta de motivación profunda o presentan una variedad tal de fundamentaciones que uno llega a poner en duda los cimientos mismos de la moral.

Quizás es por eso que para Aristóteles la virtud, la felicidad y el bien moral en general, sólo se realizan en plenitud si al hombre se le concibe en relación y en armonía con la sociedad.

Por lo cual la moral forma parte de la vida concreta. Trata la práctica real de las personas que se expresan por costumbres, hábitos y valores aceptados. Una persona es moral cuando obra según las costumbres y valores establecidos que pueden ser cuestionados por la ética. Una persona puede ser moral (sigue las costumbres) pero no necesariamente ética (obedece a principios).

Sucede que esas costumbres (moral) forman el carácter (ética) de las personas. Si nos basamos en la línea de pensamiento de Freud, que estudió la importancia de las relaciones familiares para establecer el carácter de las personas, entenderíamos que éstas serán éticas (tendrán principios y valores) si han tenido una buena moral (relaciones armoniosas e inclusivas) en casa.

Es aquí entonces donde está el punto focal de los mayores problemas de la sociedad actual, esa que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva.