Entre la turbulencia y la serenidad

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POR CLAUDIO CABRERA
Para quienes siguen de cerca las negociaciones que se llevan a cabo entre el gobierno dominicano y el Fondo Monetario Internacional (FMI), será crucial la postura que adopten la Gerencia del organismo así como su Directorio al tomar en cuenta la voluntad manifiesta de las autoridades económicas por conjurar el déficit fiscal prevaleciente en la economía hacia fines del próximo año 2005.

Aunque el acuerdo fue anunciado por las autoridades económicas dominicanas y por el propio FMI como “un acuerdo preliminar”, la última palabra la tendrá la Gerencia y el Directorio del Fondo, en cuya próxima reunión se espera que prevalezca una línea blanda que pueda atenuar las dificultades que para el país representa la persistencia de un déficit fiscal desde el 2003.

Los planteamientos externados por dicho organismo en el sentido de apoyar al país, revelan que en su seno prevalecen dos posturas contrapuestas sobre la búsqueda de una salida a la crisis que arrastra el país desde el 2003.

En cuanto concierne a la programación macroeconómica elaborada por las autoridades del país, se aspira a lograr un equilibrio macroeconómico basado en La eliminación del déficit fiscal para el sector público no financiero.

No obstante los representantes de “línea dura” dentro del FMI forzar a que se logre un acuerdo alrededor de la propuesto “de cero déficit fiscal” al término del 2005, todo parece indicar a las propias autoridades dominicanas que muy a pesar de este sano objetivo macroeconómico, la economía podrá lograr un desempeño equilibrado, paso a paso, sobre la base de amortizar graualmente la gran brecha fiscal arrastrada desde el 2003 a esta parte.

Al menos esta es la realidad que los funcionarios y t{ecnicos del área económica y monetaria han planteado a la delegación del FMI que recientemente vino al país y que tras un examen de la situación intercambió los diferentes escenarios sobre los que se movería el sistema económico dominicano en el corto plazo.

Una fuente económica vinculada al sector monetario gubernamental señaló, entre otros aspectos que aunque la postura del gobierno está basada en ir eliminando en forma escalonada el déficit fiscal para el año venidero, los resultados de este año no permitirán tales metas, sino sobre la base de reducir el actual déficit fiscal desde un punto cercano al 3.0% del Producto Bruto Interno al término del 2004 hasta situarlo entre el .5% al .7% del PBI cuando finalice el 2005.

“Este monto equivale a un total de RD$6,000 a RD$7,000 millones, tomando en cuenta que la economía podría crecer considerablemente en el transcurso del período,”, sostuvo la fuente consultada.

Para estos fines, se indica que el gobierno ha planteado formular un Presupuesto consolidado del sector público no monetario que contenga un manejo del déficit por este monto, el cual podría ser cubierto con fondos por US$200.0 provenientes de la cobertura de proyectos adicionales a ser cofinanciados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y por el Banco Mundial.

Se trata, de acuerdo con la misma fuente, de ir reduciendo la brecha fiscal heredada sin que se lesione el programa económico y las metas monetarias diseñadas por las autoridades del Banco Central, empeñadas en lograr la estabilidad en los precios mediante políticas monetarias restringidas que impacten sobre la inflación hacia la baja y contribuyan a la estabilidad en la tasa de cambio del dólar.

Acorde a lo ya indicado, una parte de los funcionarios del FMI enfatizaron en esas reuniones sobre la necesidad de que el país adopte unos lineamientos macroeconómicos bastante estrictos y teniendo como eje principal políticas de equilibrio fiscal para el corto plazo.

OJO A REFORMA FISCAL

Al criterio de los técnicos de “línea dura” del FMI, la política encaminada por las autoridades no fue lo suficientemente definida para contribuir al cierre de la brecha fiscal provocada por la crisis originada a nivel macroeconómico debido a la situación que arrastró al país a un estancamiento luego de la crisis bancaria que se verificó desde comienzos del 2003.

Para los técnicos del FMI la recién iniciada reforma fiscal debió ser más agresiva, aunque se reconoce que por sus efectos sobre la estabilidad macroeconómica deberán adoptarse nuevas decisiones de orden fiscal y monetarias complementarias.

Con ello se logrará imponer un sostenido equilibrio entre los ingresos y gastos gubernamentales, de tal manera que el gobierno pueda cumplir con sus compromisos para el año que viene que incluyen el pago de la deuda externa y de atrasos en compromisos de la deuda interna.

Según lo ya indicado una parte de los funcionarios del Fondo enfatizaron sobre la necesidad de que el país pueda lograr su recuperación en lo inmediato e iniciar su relanzamiento económico, aprovechando el clima de confianza que han despertado las nuevas autoridades, para lo cual precisan de herramientas de políticas económicas que logren un verdadero apuntalamiento de la economía y se inicie entre el 2005 y 2006 un nuevo ciclo de expansión sostenida.

Para lograr el acuerdo preliminar Stand By por dos años, del cual las autoridades esperan un aporte de la agencia monetaria mundial por US$1,000.0 millones, no existe una fecha próxima para su respectivo conocimiento por la Gerencia y por el Directorio.

De acuerdo con este planteamiento, un punto de flexión que sería el indicador concreto de hasta qué punto el país logró los éxitos esperados con las negociaciones, lo constituirá la decisión en última instancia del Directorio del FMI, en caso de concederle el crédito al país por alrededor de los US$ mil millones, tal como señalaran el ingeniero Tem{istocles Montás, secretario Técnico de la Presidencia y el doctor Julio Ortega Tous, asesor del Poder Ejecutivo, a su regreso de Washington, D.C.