Entre lo justo y lo falso

La mentira, si está acompañada de dinero, camina con facilidad entre los hombres. Las palabras de un rico, aun cuando sean necedades, atraen admiradores.
Al pobre poco lo escuchan, aun cuando sea un sabio.
Por la perversidad del malo no te preocupes: el mismo hace el hoyo donde va a caer.
El éxito requiere de una visión, de disciplina y, sobre todo, de mucha perseverancia.
Mejor es tener al culpable por inocente, que no estar seguro de su condena.
El mal tiene una fuerza poderosa que lo destruye: el bien.
Quien deja la luz, entra en oscuridad.
Quien abandona la verdad, tropieza con la mentira.
Quien olvida a quien lo ama, el odio lo domina.
Si quieres evitar frustración con los hombres, dedica las horas a un niño, al jardín y a tu perro.
Hay amigos que se tornan en enemigos. Luego su odio es destrucción contra tu alma.
Aunque encuentres traición, la frustración no debe llevarte a desconfiar de las personas. Lo de Dios es juzgar la deshonra. Tu tarea, buscar talentos y dar oportunidades.
Donde hay cicatrices, hay procesos; donde hay procesos, hay experiencia; donde hay experiencia, hay sabiduría; donde hay sabiduría, hay eficacia.
Nunca confié en el hombre que a espalda mal habla de su amigo.
Cuando con la verdad no logra lo que quiere, el perverso usa la mentira.
La visión y anhelo de un buen padre es desear, trabajar y colaborar para que su hijo no sólo dependa de sí mismo, sino que crezca y desarrolle a plenitud todo su potencial y capacidad hasta lograr alcanzar cosas mucho más grandes que él.
Más que el impío repudia al justo un santo falso.