Entre prosa y poesía

Federico  Henríquez Gratereaux

En las últimas semanas he escrito quince artículos relativos a la poesía. A algunos lectores les parecerá demasiado dedicar tanta atención a los vidriosos asuntos del arte poético. Sobre todo, habiendo como hay, tremendos conflictos políticos en el mundo, montones de emigrantes que no saben dónde podrán asentarse definitivamente. El tema de los emigrantes produce agrias reacciones en EUA, en Alemania, en la RD y en muchos países de Europa. Durante las recientes elecciones norteamericanas la cuestión de los emigrantes indocumentados alcanzó el punto de ebullición. La victoria electoral de Donald Trump ha desatado una avalancha de comentarios, análisis, pronósticos.
Sociólogos, periodistas, economistas, politólogos, e incluso astrólogos, se empeñan en opinar sobre lo ocurrido con el electorado norteamericano. Es difícil que cualquiera de estos análisis y pronósticos, no esté teñido de pasiones e intereses políticos. Debo decir que en días lluviosos, hay personas que se guarecen en sus casas y miran caer el agua a través de las ventanas. Tengo la suerte de encontrarme entre esos afortunados. Es obvio que también existen damnificados: familias enteras que sufrieron inundaciones y perdieron los enseres del hogar. Son seres abrumados que requieren la ayuda del Estado, la asistencia de vecinos y compatriotas.
Para Tales de Mileto la humedad constituía un elemento fundamental de la naturaleza; y un eje del orden universal. He oído decir que a ciertas personas la humedad les despierta las facultades creativas; algo que no compartirían los parientes de marineros que murieron ahogados. Es posible que un hombre bien abrigado, que no pueda salir de su casa por lluvias torrenciales, decida aplicar algún esfuerzo de intelección al arte de la poesía. Cosa que no podría realizar si estuviera empapado, mojado hasta los huesos.
Los días lluviosos permiten a las personas mayores- beneficiarias de nietos-, optar libremente entre beber whisky o vino moscatel. O entre escribir acerca de los insultos de la campaña electoral de EUA, o hacer especulaciones inútiles acerca de la poesía: una vez hayamos expulsado de la cabeza los agradables asuntos de la poesía, no tendremos más remedio que volver a tratar todos los asuntos periodísticos que es obligatorio abordar. La prosa prosaica, como todos sabemos, tiene un lugar tan importante como la humedad.